Alergias de la piel

La piel puede reaccionar de diferentes maneras en función de los alérgenos a los que se exponga el organismo, el modo en que se produce la exposición y de la edad de quien padece la alergia. Teniendo en cuenta tales condicionantes, las alergias de la piel más comunes son las siguientes:

  • Dermatitis atópica: es una enfermedad inflamatoria de la piel que ocurre en personas que por predisposición genética son más propensas a sufrir alergias. Es una afección de larga duración que se caracteriza por la aparición de picor y eccemas y por momentos de exacerbación y periodos asintomáticos. Esta alergia de la piel suele darse especialmente en niños, aunque también en adultos una vez superada la pubertad. En los bebés lactantes las lesiones se localizan preferentemente en la cara, mientras que a partir de los dos años se concentran en los pliegues de codos y rodillas, así como en las muñecas y los párpados. En los adultos, la ubicación habitual de los eccemas es en cuello, muñecas y pies.

En cualquiera de los casos las medidas higiénicas y la elección de la vestimenta más adecuada pueden ayudar a prevenir o reducir los momentos de exacerbación: hidratar de manera habitual la piel con cremas grasas, utilizar jabones no detergente ácidos o neutros y sin perfume, vestir prendas holgadas preferiblemente de algodón y, por supuesto, evitar el contacto con la piel de agentes irritantes, como pinturas, disolventes, etc.

Alergia cutánea
  • Dermatitis de contacto: surge de forma puntual ante el contacto directo con alérgeno y se manifiesta con un intenso picor, enrojecimiento de la piel, descamación y aparición de pequeñas vesículas o costras. Algunas de estas alergias de la piel son tan frecuentes que muchos productos de cosmética o higiene evitan en la composición de los mismos componentes susceptibles de causar este tipo de reacciones y se venden con la etiqueta de alergénicos. Asimismo, la legislación actual prohíbe expresamente la utilización del níquel en la fabricación de joyas y bisutería por tratarse de un metal altamente alergénico. El mejor tratamiento es evitar el contacto directo con los alérgenos, tras haberse sometido a las pruebas epicutáneas o test del parche, que permiten identificarlos.
  • Urticaria: es una erupción de la piel con presencia de ronchas o habones que producen un intenso picor que ocasiona un gran malestar. Esta alergia de la piel puede deberse a una reacción alérgica a determinados alimentos, medicamentos, parásitos como el Anisakis del pescado o picaduras de abejas y avispas. Es necesario hacerse las pruebas de identificación de alérgenos, pues en el caso de que en la medida que se producen episodios de este tipo aumente la intensidad de los síntomas, puede llegar el caso de que el paciente pueda sufrir un shock anafiláctico.
  • Angioedema: es similar a la urticaria e incluso es frecuente que ambos se produzcan de forma simultánea. Es también un proceso inflamatorio, aunque más profundo y suele aparecer en los párpados y los labios.

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