Desarrollo psicomotor

Se considera el desarrollo como la capacidad de transformación y perfeccionamiento de las funciones globales del individuo en el aspecto físico, emocional, intelectual y de relación con el ambiente y la sociedad.

El desarrollo del niño depende fundamentalmente de la maduración y perfeccionamiento de su sistema nervioso, y hasta que esto no se produzca no es posible que adquiera las habilidades y destrezas correspondientes a cada edad.

En el niño normal, estas etapas se van sucediendo lenta pero continuadamente durante los primeros años de vida, sin necesidad de un aprendizaje programado.

A pesar de esto, los padres pueden estimular el desarrollo de cada una de estas capacidades o aptitudes haciendo que el niño las adquiera en un tiempo menor o con una habilidad mayor.

La dedicación, el estímulo, las caricias y las palabras de los padres influyen de una manera positiva en el desarrollo psíquico y motor de su hijo. El niño, en su desarrollo, nunca se saltará una etapa, por tanto, no aprenderá, por ejemplo, a hablar sin antes haber balbuceado, ni iniciará la deambulación antes de aprender a sentarse.

La comprobación de estas capacidades forma parte de los controles de seguimiento normales por parte del pediatra. Las fechas anotadas son orientativas, por lo que se tendrá en cuenta que cada niño lleva su propio ritmo de desarrollo.

Principios de desarrollo 

  • El desarrollo es un proceso continuo, desde el momento de la concepción hasta la madurez.
  • El desarrollo depende de la maduración del sistema nervioso.
  • La secuencia de las etapas del desarrollo es igual para todos. El grado es lo que varía, según el niño.
  • Los movimientos reflejos, involuntarios, son anteriores a los movimientos voluntarios.
  • El desarrollo se produce en sentido céfalo-caudal; esto es, se perfeccionan antes las funciones de la cabeza, y después, las de las piernas.
  • Ante un estímulo, el niño siempre da una respuesta proporcionada a aquél.

Desarrollo normal

  • Vista

El recién nacido es capaz de fijar la vista desde el primer día, busca la luz y parpadea. Sólo puede ver en una escala de blancos, negros y grises. A las tres o cuatro semanas observa la cara de su madre y puede ver un juguete que le acerquen a la línea media de visión, a una distancia de unos 20 cm. A las seis semanas sigue el movimiento de las personas con la mirada. A las ocho semanas sigue un juguete en movimiento más allá de la línea media. A las doce semanas le sigue hasta el otro lado. Es capaz de enfocar con la mirada los objetos más cercanos hacia las ocho semanas y a los dos años puede ver igual que un adulto.

La visión de color se desarrolla entre los 4 y 6 meses.

  • Oído

El sentido de la audición comienza antes del nacimiento, ya en el vientre materno. Cuando el bebé nace, este sentido está completamente maduro. A las cuatro semanas puede volver la cabeza hacia el foco de un sonido. A los ocho meses responde cuando le llaman, girando la cabeza hacia el lugar donde ha oído el sonido. Entre los nueve y diez meses entiende el significado de algunas palabras.

  • Locomoción

Hacia los ocho meses, la gran mayoría de los niños pueden sentarse casi sin apoyo alguno. Alrededor de los nueve meses algunos niños gatean con manos y rodillas separando el abdomen del suelo. Otros “reptan” avanzando con el abdomen en el suelo y con poca ayuda de las piernas. Hacia el noveno mes también, si se les coge de las manos o se agarran a la barandilla de la cuna por ejemplo se consiguen poner de pie. Un porcentaje importante de niños empieza a andar en torno a los doce o trece meses, pero es común ver niños que no caminan sin ayuda hasta los 17-18 meses. Hay niños que caminan sostenidos de la mano bastantes meses antes de hacerlo solos.

Es este aspecto, tienen una gran importancia los antecedentes familiares, aunque también es cierto que la falta de confianza de los padres retarda el desarrollo de la locomoción.

  • Uso de las manos

Se cree que el uso preferencial de una u otra mano es genético, pero tienen una gran influencia la imitación y el aprendizaje. Existe una tendencia a usar más la mano izquierda en el segundo semestre de la vida y a partir de este momento empieza a utilizarse más la mano derecha. La mano que se usará finalmente en la vida adulta se define alrededor de los cuatro años. El niño ambidextro puede tener más problemas en el lenguaje y en el aprendizaje que el que tiene más definida la mano dominante. Por tanto, no se debe forzar la tendencia del uso de una mano u otra.

Etapas del desarrollo normal 

  • Desde el nacimiento a los tres meses

El niño no tiene definido un esquema corporal. Se le debe tocar y acariciar todo el cuerpo, sonreírle, hablarle y cogerle. Progresivamente, sonríe, fija la mirada y sostiene la cabeza. Conoce a la madre, se interesa por los objetos móviles y musicales, mira lo que le rodea, se recrea en sus manos y le gustan los colores fuertes.

  • De cuatro a seis meses

Coge objetos y se los lleva a la boca. Juega con sus pies y manos. Puede sostener la cabeza. Boca abajo se sostiene apoyado sobre las manos y levanta la cabeza. Llora cuando se va su madre. Se ríe a carcajadas con juegos y al hacerle cosquillas. Puede estar sentado más tiempo cada vez.

  • De siete a nueve meses

Dice sílabas (da-da, ma-ma, pa-pa). Puede sentarse sin apoyo. Da palmas. Coge cosas pequeñas, una en cada mano. Mira y escucha, aprende. No le gusta quedarse con extraños. Imita. Parlotea. Responde al oír su nombre. Tira objetos para oír el ruido que producen. Algunos gatean. Estira los brazos para que le cojan. Palmotea. Dice adiós con la mano. Se sienta sin caerse.

  • De diez a doce meses

Le gustan mucho los juguetes. Dice sus primeras palabras. Se comunica, explora su entorno. Aprende a besar. Ejecuta primeras órdenes (dame, ven…). Juega al escondite. Introduce unos objetos en otros. Hace torres simples con cubos grandes. Se desplaza. Puede llevarse la cuchara a la boca.

  • De catorce a dieciocho meses

Recorre la casa andando solo o empujando un carrito. Esparce sus juguetes. Señala las partes de su cuerpo. Bebe solo. Lanza la pelota. Usa la cuchara. Hace garabatos. Conoce el nombre de algún objeto. Se mira al espejo y le gusta verse.

Sube escaleras gateando. Dice unas diez palabras. Nombra dibujos. Conoce varias partes de su cuerpo.

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