Puerperio patológico

Durante el puerperio es necesario llevar a cabo una serie de revisiones médicas por parte del obstetra, ya que pueden surgir complicaciones que pueden incluso llegar a comprometer la vida de la madre o, cuando menos, su capacidad para cuidar del bebé, que durante el puerperio se está adaptando a las nuevas condiciones que supone la vida extrauterina. Es preciso prestar atención a los siguientes signos de alarma:
  

  • Fiebre: durante los 2-3 primeros días después del parto es muy frecuente que se eleve la temperatura corporal y que luego desaparezca de forma espontánea. Sin embargo, si se mantiene una fiebre de 39°C o superior que persiste durante más de un día, hay que consultar con el médico.
      
  • Hemorragia: después del tercer o cuarto día después del parto es frecuente y normal tener algún tipo de sangrado vaginal, ya que el útero debe eliminar los restos de materiales que han quedado ahí tras el parto (loquios). Sin embargo, las hemorragias más intensas de lo habitual, con mal olor y con coágulos de tamaño considerable deben ser motivo de alarma y hay que acudir al obstetra para que valore la situación.
      
  • Senos: si los pechos presentan un enrojecimiento al que acompaña dolor, fiebre e hinchazón hay que consultar con el especialista, ya que puede tratarse de una mastitis o de una obstrucción de los conductos por los que la leche llega hasta el pezón. También pueden aparecer grietas en los pezones, que causaran dolor en el momento de dar de mamar al bebé. 
puerperio patológico
  • Dolor de espalda: es muy frecuente después del parto, aunque remite con reposo y aplicación local de calor.
      
  • Dolores inguinales: es necesario consultar con el médico si se mantienen después del quinto día después del parto, ya que antes es normal en tanto que el útero vuelve a su posición habitual e inicia el proceso de involución para recuperar su tamaño habitual. El dolor intenso puede ser indicativo de que todavía quedan restos de placenta en el útero (loquios).
      
  • Dolor en muslos, pantorrillas o pecho: en los dos primeros casos puede deberse a la aparición de una flebitis. Pero si es el pecho el que duele de forma intensa y además se produce una dificultad para respirar cabe la posibilidad de que se haya producido un tromboembolismo pulmonar, por lo que debe acudirse de inmediato a las urgencias del hospital.
      
  • Molestias al orinar: las infecciones de orina son frecuentes durante el puerperio, dado que la vejiga no se vacía completamente, lo que facilita la actividad de los gérmenes.
      
  • Depresión postparto o baby blues: durante las dos primeras semanas del puerperio puede considerarse como normal que la madre esté baja de ánimos, a lo que actualmente se denomina como baby blues. Sin embargo, si la situación se prolonga y se agrava con otros síntomas, como alteraciones del sueño,  pérdida del apetito o cambios repentinos de humor habrá que valorar la existencia de una depresión post parto que requiera un tratamiento especializado.

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