Cereales en la prevención de la obesidad

Los cereales, especialmente si no han sido procesados (integrales), deben ser una parte esencial de cualquier dieta saludable. Aportan hidratos de carbono complejos (fibra), apenas contienen grasa y aportan importantes nutrientes (vitaminas y minerales). Son estas características las que le confieren un papel protector frente a las enfermedades cardiovasculares, la diabetes tipo 2, la hipercolesterolemia e incluso la hipertensión arterial. Asimismo, por su contenido en fibra protegen también frente al cáncer colorrectal y previenen el estreñimiento.

Pero además de todas estas propiedades también desempeñan un papel fundamental en las dietas de adelgazamiento, ya que su consumo no solo supone una menor ingesta de calorías, sino que favorecen la pérdida de grasa abdominal y contribuye a reducir los niveles de la proteína C reactiva (PCR), implicada en los procesos inflamatorios, como es el caso de la obesidad abdominal, que aumentan la probabilidad de sufrir un infarto o un accidente cerebrovascular.

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Sin embargo, estas propiedades las tienen únicamente los cereales integrales, es decir, que conservan el salvado (la cáscara)  y el germen. Por el contrario, cuando se refinan (el arroz blanco, el trigo refinado o los productos que de ellos se derivan), se les quita el salvado y el germen para proporcionar una textura más suave e incrementar su conservación, con lo que se elimina parte de los nutrientes esenciales que contienen los cereales integrales, entre ellos la fibra. Hay que tener en cuenta, por otra parte, que aunque después de ser refinados se enriquezca a estos cereales con otros nutrientes, no se les puede añadir fibra.

Por todo ello los cereales integrales y sus derivados deben ser parte importante de la dieta, especialmente en la de los niños, ya que constituyen una fuente importante de energía y tienen un importante contenido de nutrientes que favorece se correcto desarrollo. En este sentido, las recomendaciones de los expertos determinan que este tipo de alimentos debe ser una parte esencial del desayuno infantil.

Pero hay que hacer una advertencia en relación a los cereales que se comercializan para el desayuno de niños y adultos, ya que muchos de ellos tienen un alto contenido en sodio (aumenta el riesgo de hipertensión), están azucarados (favorece la diabetes tipo 2) y contienen grasas poco saludables (en algunos casos trans y saturadas) que son innecesarias e incluso poco saludables (aumentan el colesterol). Todo ello se traduce en un incremento del riesgo de desarrollar obesidad y enfermedades cardiovasculares. Hay que leer muy bien las etiquetas de estos productos antes de comprarlos, con el fin de evitar estos problemas.

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