Cáncer testicular: preservar la fertilidad

El cáncer de testículo es un tipo de tumor poco frecuente. De hecho supone apenas un 1-2% del total de casos de cáncer infantil y el 2 % en los adultos adulto. Sin embargo, hay que decir que es el tipo de cáncer más frecuente en hombres de edades comprendidas entre los 15 y los 35 años.

Un hecho importante a destacar es que el cáncer de testículo es uno de los que tiene un mayor índice de curación, de un 90-95%, por lo que la circunstancia de que la mayor incidencia se de en jóvenes que todavía no se han podido plantear la posibilidad de tener descendencia, plantea la necesidad de preservar la fertilidad del paciente antes de iniciar el tratamiento, para el que existen diferentes posibilidades:
  

  • Cirugía, con la extracción del testículo afectado.
  • Radioterapia.
  • Quimioterapia.
      

Todas ellas afectan a la fertilidad, de un modo que puede ser transitorio o definitivo. No hay que olvidar que tanto la quimioterapia como la radioterapia afectan tanto a las células cancerosas como a las sanas, y que en ocasiones el cáncer puede afectar a los dos testículos, por lo que la cirugía por sí sola también puede generar una infertilidad definitiva.

Todo ello hace que en la actualidad los oncólogos planteen a los pacientes la posibilidad de preservar su fertilidad, siempre y cuando éstos no sean prepúberes, una circunstancia que no dará opción para ello.

cáncer testicular preservar la fertilidad

En tales casos habrá que hacer previamente un estudio de fertilidad mediante la realización de un seminograma y, en función de cada caso, la realización de otras pruebas de calidad seminal como las denominadas REM, Túnel y FISH. No hay que olvidar que el 3% de los pacientes ya presentan infertilidad en el momento del diagnóstico y que algunos factores de riesgo asociados al cáncer de testículos producen ya de por sí infertilidad (por hipogonadismo, feminización del aparato genital, etc.). No obstante, hay que señalar que algunos pacientes llegan a recuperar la fertilidad al cabo de uno o dos años de haber recibido el alta definitiva tras el tratamiento.

La preservación de la fertilidad se realiza mediante la obtención de semen y su posterior criopreservación en bancos de semen autorizados para que puedan ser utilizados en el futuro cuando el paciente decida ser padre y quiera que sus hijos sean propios. Con este fin serán necesarias tres muestras y el proceso dura unos diez días, ya que se debe mantener una abstinencia sexual durante los dos o tres días previos a la obtención de la muestra. En los casos en que no se pueda obtener la muestra mediante la masturbación se puede recurrir a la técnica de aspiración testicular de semen.

En tanto que no haya un problema de esterilidad absoluta, la criopreservación seminal asegura la posibilidad de la paternidad futura a los pacientes con cáncer de testículo, ya que con la técnica de inyección intracitoplasmática (ICSI) basta con un espermatozoide para lograr la fecundación del ovocito y para ello se seleccionarán los espermatozoides de mayor calidad mediante las diferentes técnicas actualmente disponibles.

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