Luxación de rótula

La rótula o patela es un pequeño hueso recubierto de cartílago y de forma triangular, que está  situado en la parte frontal de la rodilla y sobre el que se insertan el tendón del cuádriceps y el ligamento rotuliano, que lo une a la tibia. Esto hace que sea una pieza fundamental del mecanismo extensor de la articulación.

La luxación de rótula supone el desplazamiento de ésta fuera de su ubicación, lo que puede deberse a un traumatismo o la hiperlaxitud del tendón del cuádriceps, el ligamento rotuliano y especialmente el tendón patelofemoral, que es el que ejerce el 79% de la fuerza necesaria para mantener la rótula en su sitio, lo que contribuiría a que la luxación se produzca de forma recurrente. En ocasiones puede ir acompañada por algún tipo de fractura ósea.

Cuando se la rótula se desencaja de la frontal de la rodilla, la articulación pierde estabilidad y ello hace que la persona caiga al suelo, sienta un intensísimo dolor y no pueda doblar la rodilla, apreciándose a simple vista su desplazamiento, ya que la rodilla parece deformada. Cuando se produce a causa de un traumatismo directo, lo normal es que se hayan roto todos los elementos que la sujetan, incluida la cápsula articular, de modo que se produce una hermatrosis (inflamación por sangrado interno).

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Tratamiento de la luxación de rótula

El tipo de tratamiento de la luxación de rótula dependerá de la causa y de la medida en que se hayan visto afectadas las diferentes estructuras de la rodilla. En cualquiera de los casos, la primera medida es la de reducir la luxación devolviendo la rótula a su ubicación habitual, calmar el dolor e inmovilizar la articulación.

Si la causa es la hiperlaxitud y no hay daño en otras partes de la rodilla, lo más frecuente es proceder a su inmovilización durante un tiempo con una férula, utilizar muletas durante los primeros días para evitar cargar el peso sobre la articulación, aplicar frío para bajar la inflamación y posteriormente realizar fisioterapia para fortalecer los músculos con el fin de prevenir nuevos episodios. En ocasiones, ante luxaciones muy repetitivas, puede llegar a recomendarse un tratamiento quirúrgico, si bien siempre cabe la utilización de una ortesis (férula que permite el movimiento normal de la rodilla) para mantener la estabilidad de la articulación mientras se practica cualquier tipo de deporte.

Si hay otras estructuras articulares comprometidas o se ha producido también una fractura, entonces será necesaria la cirugía para reparar los daños y, en su caso, reconstruir el ligamento patelofemoral.

En cualquiera de los casos, la rehabilitación será finalmente crucial para recuperar la estabilidad de la rodilla y la fuerza de la rodilla. La recuperación total de la luxación de rótula se producirá en seis a ocho semanas si ha sido ocasionada por hiperlaxitud o de tres a seis meses si es de origen traumático.

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