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Pies hinchados en personas mayores: causas, síntomas y qué hacer

27/05/2026
Pies hinchados en personas mayores

Los pies hinchados en personas mayores pueden surgir al pasar muchas horas sentado o caminar poco, pero también por problemas circulatorios, retención de líquidos o algún problema de salud de fondo.

Por eso, en este artículo vas a poder entender por qué aparece la hinchazón en ancianos, qué señales debes observar en el día a día y qué medidas prácticas te ayudan a aliviarla en casa.

Además, sabrás ante qué señales conviene consultar al médico para prevenir complicaciones y mejorar el bienestar de tu familiar o de quien cuidas.

Por qué se hinchan los pies en personas mayores

La hinchazón de pies y tobillos en personas mayores no se explica solo por la edad: suele relacionarse con causas venosas, linfáticas, sistémicas (cardíacas, renales o hepáticas), fármacos o inmovilidad. La forma de inicio (repentina o progresiva) y si afecta a una o ambas piernas orientan el diagnóstico.

Es un problema que aparece en personas que caminan poco o pasan mucho tiempo en sedestación, entre otras causas que vamos a ver ahora.

Cambios circulatorios asociados a la edad

Con los años, las venas pierden eficacia para empujar la sangre desde los pies hacia el resto del cuerpo y esta se acumula en las zonas bajas, un fenómeno conocido como insuficiencia venosa crónica (y una de las principales causas de hinchazón en las piernas en la edad adulta según la SEMG).

Esta hace que aumente la presión en las piernas y aparezca la hinchazón o edema, acompañado de pesadez, dolor y cambios en la piel, sobre todo al final del día.

En una persona mayor con demencia, estos síntomas suelen expresarse con gestos como tocarse los pies, evitar caminar o mostrar irritabilidad al calzarse los zapatos.

Retención de líquidos en personas mayores

La retención de líquidos aparece cuando el cuerpo acumula más líquido del que elimina o moviliza.

En la tercera edad, este síntoma es bastante común debido a la inactividad y a algunos medicamentos que pueden inflamar los pies y los tobillos, como señala la Sociedad Española de Geriatría y Gerontología.

En algunos casos, también se relaciona con problemas en la circulación, el sistema linfático o los riñones.

Problemas cardíacos, renales o hepáticos asociados

A veces, los pies hinchados en personas mayores no tienen su origen en la circulación, sino en una enfermedad que hace que el cuerpo retenga más líquido del normal:

  • Cuando el problema es cardíaco, el corazón bombea con menos fuerza y la sangre se acumula en las venas, sobre todo en las piernas y los tobillos. Suele ir acompañado de cansancio, falta de aire o hinchazón en ambas piernas, tal y como recoge la Guía de Práctica Clínica del Sistema Nacional de Salud.
  • Si el origen es renal, los riñones no filtran bien el exceso de agua y sodio, así que el cuerpo retiene líquido en distintas partes del cuerpo.
  • Cuando la causa está en el hígado, disminuye la proteína (albúmina), que ayuda a mantener el líquido dentro de los vasos sanguíneos, que se escapa hacia los tejidos y causa hinchazón en piernas y pies.

Así pues, en estos casos la hinchazón aparece porque el cuerpo no distribuye el líquido como debería.

Pies hinchados en personas mayores: síntomas asociados

Los pies hinchados en personas mayores presentan síntomas característicos que, en función de su intensidad, ayudan a distinguir un edema leve de un problema que necesita valoración médica.

Pesadez y dolor en los pies

La pesadez es uno de los síntomas más típicos de los pies hinchados en personas mayores, y suele estar asociado a la insuficiencia venosa crónica.

Esta patología está detrás del cansancio, el dolor, los calambres y el hormigueo en las piernas.

La pesadez suele aumentar al final del día, con el calor o tras pasar horas sentado y en personas con deterioro cognitivo se manifiesta como agitación, enfado o rechazo al aseo.

Cuando va acompañada de dolor intenso lo recomendable es buscar asistencia médica, ya que puede ser un indicativo de algún tipo de complicación, como una trombosis venosa, una infección o un proceso inflamatorio.

Dificultad para caminar o moverse

Cuando el pie o el tobillo se hinchan, la mecánica del paso se altera y aumenta el riesgo de tropiezos.

Y es que, al inflamarse, los pies pierden rango de movimiento y pesan más, dificultando el equilibrio.

La consecuencia es que la persona mayor pierde seguridad al desplazarse, se mueve menos y esto empeora la circulación de las extremidades inferiores, creando un círculo difícil de romper.

Cambios en la piel y sensibilidad

Cuando existe hinchazón de pies, la piel se tensa, pica, se reseca y se irrita con facilidad. Además, adquiere un aspecto más brillante y está más caliente o fría al tacto, según la causa.

Los cambios de color también son muy frecuentes, siendo la causa de los pies morados en personas mayores con enfermedades circulatorias.

Si el área hinchada está roja o caliente al tacto conviene buscar valoración urgente, ya que puede existir algún tipo de infección.

Pies hinchados y morados en personas mayores

Los pies hinchados y morados en personas mayores presentan un color morado, azulado o muy pálido que indica que la sangre no fluye bien o cuando el oxígeno llega peor a los tejidos.

También aparece por frío, presión mantenida, fragilidad capilar o problemas venosos, pero siempre conviene valorar otros síntomas.

Relación con insuficiencia venosa o arterial

Si además de la hinchazón el pie está frío, pálido o duele al caminar y mejora al parar, puede haber enfermedad arterial periférica. Esto no es lo mismo que la insuficiencia venosa: la insuficiencia venosa suele dar pesadez, edema que empeora al final del día, varices y cambios cutáneos; la arterial se asocia más a claudicación, frialdad, pulsos débiles y heridas que cicatrizan mal.

En ella, aparecen síntomas como:

  • Varices.
  • Dolor al caminar.
  • Eccemas y heridas que tardan en cerrar.
  • Cambios en el color de la piel hacia tonos rojizos, marrones o violáceos.

Si la persona que cuidas siente dolor al andar y mejora al parar, coméntalo con su médico.

Falta de oxigenación en la sangre

La coloración morada o azulada no tiene una única causa: puede aparecer por estasis venosa, cianosis, hematoma, presión mantenida o disminución del riego arterial. Si el cambio de color es brusco o se acompaña de dolor, frialdad, pérdida de sensibilidad o dificultad para respirar, requiere valoración urgente.

Si además el pie está frío, duele, pierde sensibilidad o cambia de color de forma repentina, busca atención médica urgente.

Cuándo es una señal de alarma

La combinación de hinchazón y cambio de color se convierte en una señal de alarma cuando aparece de forma súbita, afecta solo a una pierna o viene acompañada de dolor fuerte.

También si hay heridas negras, dedos muy fríos, pérdida de sensibilidad o dolor intenso en reposo.

Y, sobre todo, actúa rápido si detectas dificultad para respirar, dolor torácico, tos con sangre o sensación de desmayo, porque eso puede indicar un coágulo en los pulmones.

¿Qué podemos hacer en casa para mejorar los pies hinchados?

Cuando la hinchazón es leve, aparece de forma ocasional y no hay síntomas de alarma, existen remedios caseros para los pies hinchados en personas mayores.

No sustituyen al diagnóstico ni son una solución definitiva, pero sirven como alivio y prevención. Lo importante siempre es tratar la causa del edema con el médico o el especialista.

Elevación de piernas para mejorar la circulación

Elevar las piernas puede aliviar el edema venoso leve. Además, la compresión terapéutica suele ser eficaz en muchos edemas de origen venoso, pero debe indicarla un profesional y no debe usarse sin valoración previa si hay sospecha de enfermedad arterial periférica, infección aguda o trombosis.

Por eso, se recomienda descansar con las piernas en alto cuando sea posible, usando cojines bajo las pantorrillas (no solo bajo los talones) o un sillón cómodo.

Lo ideal es hacerlo varias veces al día, no solo por la noche, buscando momentos tranquilos: después de comer, durante una siesta corta o al final de la tarde.

Evita posturas que doblen demasiado la rodilla o compriman la parte posterior de la pierna.

Baños de agua fría y cuidados básicos

El agua fresca puede aliviar de forma transitoria la sensación de pesadez o calor, pero no corrige la causa del edema. Debe evitarse si el pie está muy frío, pálido o hay sospecha de mala perfusión arterial, neuropatía o lesión cutánea.

Usa agua fresca, no helada, durante unos minutos. Después seca muy bien, sobre todo entre los dedos, e hidrata la piel con una crema sencilla.

Evita baños muy calientes y fuentes de calor directo. El calor dilata los vasos sanguíneos y aumenta la sensación de hinchazón en quienes tienen insuficiencia venosa.

Masajes suaves en pies y piernas

Los masajes no deben hacerse si hay dolor intenso, enrojecimiento, calor local, fiebre, heridas, sospecha de trombosis o mala perfusión arterial. Cuando el problema principal es un linfedema, el drenaje linfático manual debe realizarlo personal entrenado dentro de un plan terapéutico.

Empieza en los pies y sube hacia los tobillos y pantorrillas con movimientos lentos. No masajees si hay dolor intenso, enrojecimiento, calor local, heridas abiertas o una zona muy morada.

Avisa antes de tocar, mira la expresión de la persona y detente si muestra incomodidad.

Hábitos diarios para reducir la hinchazón

Además de las medidas anteriores, hay algunos hábitos diarios que pueden reducir la hinchazón y mejorar el confort:

  • Caminar pequeños tramos varias veces al día.
  • Evitar estar mucho tiempo de pie o sentado.
  • Mover los tobillos mientras se está sentado.
  • Beber agua según indicación médica.
  • Reducir el exceso de sal.
  • Cuidar el peso.

También ayuda usar calzado cómodo, evitar ropa apretada y revisar la medicación con el médico si la hinchazón comenzó tras un cambio de tratamiento.

¿Cuándo se debería acudir a un médico?

Acude al médico siempre que la hinchazón no tenga una causa clara, no mejore en pocos días o venga acompañada de dolor, coloración extraña o dificultad para respirar.

Veamos cómo puedes reconocer la urgencia de cada uno de estos síntomas.

Hinchazón repentina o severa

La hinchazón aguda de una sola pierna debe valorarse de forma inmediata para descartar trombosis venosa profunda, especialmente si aparece tras inmovilización, cirugía, cáncer activo o un viaje prolongado. Si además hay falta de aire, dolor torácico o desmayo, es una urgencia.

Puede tratarse de un coágulo, una infección o una lesión, así que es importante identificar cuanto antes el origen para tratarlo.

Dolor intenso o cambios de coloración

Si el pie duele mucho, se pone morado, rojo o caliente, no conviene esperar a consultar con un profesional de la salud.

También si la piel está muy fría, tiene heridas que no cicatrizan o existe dificultad para mover los dedos, pues son signos de algún tipo de problema de riego arterial, infección o daño en los tejidos.

Hinchazón persistente en el tiempo

Si los pies siguen hinchados y/o morados varios días, la persona caminar cada vez peor y la situación no mejora con hábitos diarios y medidas básicas, es que es necesaria una valoración médica profunda.

En estos casos, el médico puede proponer la realización de pruebas del corazón, el riñón, el hígado o las venas, porque el origen del edema en personas mayores suele ser multifactorial.

Al consultar, explica desde cuándo ocurre, si la piel ha ido cambiando, si hay dolor y si afecta a uno o ambos pies.

La buena noticia es que, con un diagnóstico correcto, el tratamiento mejora mucho los síntomas y la calidad de vida tanto del adulto mayor como de sus cuidadores.

Si quieres seguir aprendiendo sobre demencias y cómo cuidar mejor, en la biblioteca de Sanitas Tercera Edad encontrarás muchos otros contenidos como este, escritos para ti por nuestros profesionales sanitarios.

Miryam Piqueras Bravo

Miryam Piqueras Bravo

Directora de Gobierno Clínico de Sanitas Mayores.

Doctora en Medicina Familiar y Comunitaria, con más de 13 años de experiencia en atención primaria, medicina socio-sanitaria, supervisión y dirección médica.
Nº de Colegiada: 282858641.

La información facilitada por este medio no puede, en modo alguno, sustituir a un servicio de atención médica directa, así como tampoco debe utilizarse con el fin de establecer un diagnóstico, o elegir un tratamiento en casos particulares. En este servicio no se hará ninguna recomendación, explícita o implícita, sobre fármacos, técnicas, productos, etc... que se citarán únicamente con finalidad informativa. La utilización de este servicio se lleva a cabo bajo la exclusiva responsabilidad de los usuarios.

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