Cuidar de una persona mayor implica estar atento a situaciones cotidianas que pueden comprometer su seguridad.
El atragantamiento en adultos es, sin duda, una de las que más preocupación genera.
Para que puedas evitar situaciones de emergencia y saber cómo actuar, en este artículo te explicamos cuáles son las señales de alerta y los primeros auxilios que debes aplicar.
Antes, entenderás por qué ocurren estos episodios, qué factores físicos o de salud los facilitan y, sobre todo, cómo puedes prevenirlos.
Todo, te ayudará a afrontar el cuidado diario con la seguridad de estar haciendo lo mejor para tu ser querido.
Principales causas del atragantamiento en adultos
En los adultos mayores, el atragantamiento puede ser la manifestación visible de un problema subyacente de deglución, es decir, de una alteración en la coordinación de los músculos y nervios que transportan el alimento desde la boca hacia el esófago.
Factores que aumentan el riesgo en la tercera edad
Hay algunos factores ligados específicamente a la edad que explican por qué el atragantamiento es tan habitual en adultos mayores:
- Pérdida de masa muscular (sarcopenia): afecta a los músculos de la lengua, la faringe y el cuello, con tragos menos eficaces y restos de comida en la garganta.
- Disminución de la sensibilidad: la persona nota peor la presencia de restos en la boca o la garganta, y el reflejo de tos se activa con menos facilidad.
- Problemas dentales acumulados: más edentulismo, prótesis desajustadas y dificultades para masticar alimentos duros o fibrosos favorecen atragantamientos en la mesa.
- Polimedicación: antihipertensivos, antidepresivos, antipsicóticos, analgésicos opioides o hipnóticos se relacionan con alteraciones de la deglución y mayor sedación.
Un estudio de la Universidad de Valladolid estima que alrededor del 30% de las personas institucionalizadas presenta disfagia, muchas veces sin diagnóstico, con un riesgo elevado de atragantamiento y de infecciones respiratorias repetidas.
Enfermedades relacionadas con el atragantamiento frecuente en adultos
Detrás del atragantamiento frecuente en adultos suele existir una patología de base que afecta a los nervios, los músculos o la coordinación general del cuerpo. Las más comunes son:
- Ictus (accidente cerebrovascular): una de las causas más habituales de disfagia en adultos mayores, con dificultades para manejar la saliva, tragar líquidos y coordinar la tos protectora.
- Enfermedad de Parkinson y otros parkinsonismos: enlentecen los movimientos, incluida la deglución, y favorecen que el bolo se quede retenido en la faringe.
- Demencias (alzhéimer, demencia con cuerpos de Lewy, demencia vascular): la persona pierde la capacidad de coordinar masticación y deglución, se distrae durante las comidas y no reconoce los riesgos, lo que eleva el riesgo de atragantamiento en adultos mayores.
- Esclerosis múltiple, esclerosis lateral amiotrófica y otras enfermedades neuromusculares: alteran la fuerza y coordinación de los músculos implicados en tragar.
- Enfermedades de la cavidad oral y del esófago (tumores, estenosis, reflujo grave): estrechan el paso o cambian la anatomía de la vía digestiva alta.
La Sociedad Española de Otorrinolaringología y Cirugía de Cabeza y Cuello subraya que es especialmente común entre el 22 y el 65% de los pacientes que han sufrido un accidente cerebrovascular, así como en el 30% de las personas con párkinson.
Atragantamiento en adultos mayores: por qué es más habitual
Conforme envejecemos, el mecanismo de la deglución experimenta cambios biológicos y pueden aparecer problemas de salud añadidos que incrementan el riesgo de atragantamiento en la tercera edad
Cambios en la deglución con la edad
En la deglución intervienen más de 30 músculos y varios nervios que trabajan en cadena para poder pasar la comida de la boca al estómago en fracciones de segundo.
Con la edad, esta coordinación se vuelve menos precisa y cuando falla, aumenta el riesgo de aspiración de alimentos o líquidos, neumonías, ingresos hospitalarios y mortalidad.
Problemas de salud que favorecen el atragantamiento
Además de la edad, el atragantamiento en adultos mayores se relaciona con otros problemas de salud frecuentes en la tercera edad, normalmente asociados a enfermedades cardiacas, las respiratorias, metabólicas o psiquiátricas.
En las personas con enfermedades neurológicas, la disfagia se asocia a un mayor riesgo de neumonía por aspiración, malnutrición, deshidratación y mortalidad; además, se relaciona con mayor fragilidad clínica y peor pronóstico.
Cómo identificar signos de riesgo en personas mayores
En el día a día, hay algunos signos que indican que la deglución ya no resulta segura y que la persona mayor afronta un riesgo alto de atragantamiento:
- Tos o carraspeo repetidos durante o justo después de las comidas.
- Cambios en la voz tras tragar (voz “húmeda” o gorgoteante).
- Restos de comida en la boca después de terminar de comer, o expulsión de alimentos sin tragar.
Debido a la importancia de detectarlos cuanto antes, muchas familias optan por contratar cuidados profesionales a domicilio, ya que proporcionan el apoyo especializado por horas o el tiempo que sea necesario mientras ellas no pueden estar en casa.
Cuándo preocuparse tras un atragantamiento
Hay algunas señales de alerta que conviene conocer para prevenir las graves complicaciones asociadas a los atragantamientos frecuentes.
Síntomas de alerta tras episodios repetidos
Cuando el atragantamiento en adultos se repite y observas estos síntomas de alerta, debes preocuparte y solicitar una valoración médica:
- Tos persistente, sensación de ahogo o falta de aire horas después de comer.
- Fiebre, malestar general o respiración ruidosa, que se relacionan con infecciones respiratorias o neumonía por aspiración.
- Pérdida de peso, cansancio extremo y aspecto desmejorado, que indican desnutrición o ingesta insuficiente por miedo a atragantarse.
Si la persona evita comer en compañía, rehúye ciertos alimentos o muestra ansiedad intensa a la hora de las comidas, es que existe un problema de deglución real que está modificando la conducta de tu ser querido.
Cuándo acudir al médico o especialista
Tras un atragantamiento, la prioridad es resolver la obstrucción y garantizar que la persona respira con normalidad.
Una vez superado el momento agudo, conviene valorar si hace falta un estudio más profundo de la deglución. Suele ser necesario cuando:
- Reaparecen dificultades para respirar poco después del episodio de atragantamiento.
- Aparecen coloración azulada en labios o uñas, confusión, sudoración intensa o pérdida de conocimiento.
- Surgen tos con expectoración purulenta, dolor torácico, fiebre o deterioro respiratorio en los días posteriores, signos típicos de neumonía por aspiración.
En consulta, el médico puede derivar a otorrinolaringología, neurología, geriatría o a una unidad específica de deglución, donde se realizan pruebas como la videofluoroscopia o la endoscopia de deglución, y se diseña un plan de tratamiento y adaptación alimentaria.
Posibles complicaciones si no se trata
Si no se trata, la disfagia orofaríngea se asocia a numerosas complicaciones en adultos mayores.
Por ejemplo, quienes la sufren presentan hasta 2,7 veces más riesgo de malnutrición y más del doble de infecciones respiratorias que quienes tragan sin dificultad.
Además, atragantarse se ha identificado como un indicador de riesgo de fiebre repetida y de deterioro general en mayores que viven en la comunidad, no solo en residencias o hospitales.
Por qué una persona se atraganta al beber líquidos o agua
Los atragantamientos al beber agua en adultos suceden porque los líquidos requieren una velocidad de control muscular mucho mayor que los sólidos y que muchos ancianos no tienen.
Aun así, hay medidas de prevención que pueden ayudar a evitarlos.
Relación con problemas de deglución (disfagia)
El atragantamiento en adultos con agua o con otros líquidos suele indicar un problema de disfagia orofaríngea.
En esta alteración, el reflejo de deglución se activa tarde o con poca fuerza, y parte del líquido entra en la vía respiratoria antes de que la laringe se cierre por completo.
En España, se estima que entre un 16 y un 30% de las personas mayores de 65 años presentan algún grado de disfagia, a menudo sin diagnosticar.
Cómo prevenir atragantamientos con líquidos
Cuando una persona mayor se atraganta con agua o con otros líquidos, conviene extremar las precauciones:
- Asegurar que la persona se sienta erguida, con la espalda recta y la cabeza ligeramente inclinada hacia delante durante todo el tiempo que bebe.
- Ofrecer sorbos pequeños y pausados, evitando que trague grandes cantidades de golpe o que beba de forma continuada sin descanso.
- Reducir distracciones durante la bebida (televisión, conversaciones intensas), para que la persona concentre toda su atención en tragar.
Consulta con el equipo sanitario la conveniencia de adaptar la consistencia de los líquidos de forma individualizada, ya que en algunos casos de disfagia, los líquidos espesados pueden mejorar la seguridad de la deglución, aunque requieren seguimiento por sus posibles efectos adversos y porque no benefician por igual a todas las personas.
Alimentos que provocan más atragantamiento en adultos
La elección de los alimentos es un factor determinante cuando la función deglutoria está comprometida.
Para ello, hay que tener en cuenta ciertas características físicas de la comida, como su dureza, sequedad o capacidad de fragmentación.
Según esto, podemos identificar ciertas texturas y comidas de riesgo en personas mayores.
Comidas de riesgo en personas mayores
El atragantamiento en adultos mayores se relaciona de forma especial con ciertos alimentos de más riesgo:
- Carnes fibrosas o secas, como algunos cortes de ternera o pollo sin salsa.
- Pan seco, tostadas duras y bocados de bocadillo grandes.
- Frutas y verduras crudas y duras (manzana a mordiscos, zanahoria cruda, ensaladas muy fibrosas)
- Frutos secos y semillas, sobre todo cuando la persona los ingiere rápido o sin supervisión.
- Dulces pegajosos (chucherías, caramelos blandos) que se adhieren al paladar o se apelmazan.
La mayoría de episodios de atragantamiento en ancianos se produce durante las comidas.
Texturas difíciles de tragar
La textura influye tanto como el tipo de alimento, ya que dificultan la deglución. Así, resultan especialmente complejas:
- Texturas secas y quebradizas, que se desmigajan y generan muchas partículas pequeñas (galletas duras, patatas fritas).
- Texturas pegajosas o gomosas, que se quedan retenidas en la boca o la garganta (quesos muy elásticos, caramelos masticables).
- Texturas mixtas, como sopas con tropezones o yogures con trozos grandes de fruta, donde el líquido se traga antes de que los sólidos estén bien controlados.
Cómo adaptar la dieta para evitar atragantamientos
Para reducir el atragantamiento frecuente en adultos mayores con disfagia, la mejor solución es ajustar de forma individual la consistencia de alimentos y líquidos.
En general, se recomienda:
- Ofrecer alimentos blandos, fáciles de masticar y deglutir (pescado tierno, verduras cocidas, legumbres bien cocinadas, carnes guisadas).
- Trocear los alimentos en porciones pequeñas y homogéneas, evitando bocados grandes y formas que favorezcan el atragantamiento (por ejemplo, salchichas enteras).
- Ajustar la textura (triturados, picados finos, dietas de textura modificada) según lo recomendado por el especialista en deglución y el logopeda.
También es importante asegurar tiempos de comida tranquilos y sin prisas para que la persona pueda masticar con calma y descansar entre bocados.
Muchos cuidadores explican que, cuando incorporan estos cambios perciben menos episodios de urgencias relacionados con la comida.
Pero, sin duda, lo que hace que se sientan más seguros es contar con la ayuda de un cuidador de Sanitas Blua Senior, que acude a su domicilio cuando más lo necesitan.
Qué hacer en caso de atragantamiento en adultos
El atragantamiento es una situación que requiere una respuesta rápida, serena y precisa que será diferente en función de si la vía aérea está obstruida de forma parcial o total.
Primeros auxilios ante un atragantamiento leve
Si la persona mayor que se atraganta está consciente, tose con fuerza y puede hablar, los primeros auxilios consisten en guiarla para que trate de expulsar el objeto.
Para ello, pídele que siga tosiendo con fuerza y que se mantenga sentada e inclinada ligeramente hacia delante, para que el objeto no retroceda hacia las vías respiratorias.
Es importante no introducir los dedos en la boca para “pescar” el objeto, excepto que esté muy accesible, porque existe riesgo de empujarlo más adentro.
Si el atragantamiento no se resuelve enseguida o notas que la tos se debilita, pasa a las maniobras específicas de desobstrucción.
Maniobra de Heimlich en adultos paso a paso
Cuando el atragantamiento en adultos provoca que la persona no pueda hablar, emitir sonidos o toser de forma eficaz, se considera una obstrucción grave de la vía aérea.
En este caso, las guías de primeros auxilios recomiendan la combinación de golpes en la espalda y compresiones abdominales (maniobra de Heimlich) hasta que el objeto salga o la persona pierda el conocimiento.
Para realizar la maniobra en un adulto consciente sigue estos pasos:
- Colócate de pie a un lado y ligeramente detrás de la persona, que debe estar inclinada hacia delante.
- Da hasta cinco golpes firmes entre los omóplatos, con la base de la mano, comprobando tras cada golpe si el objeto se expulsa.
- Si el objeto no sale, sitúate justo detrás, rodea la cintura de la persona con ambos brazos y coloca un puño cerrado por encima del ombligo y por debajo del esternón.
- Agarra el puño con la otra mano y realiza hasta cinco compresiones rápidas hacia dentro y hacia arriba, como si quisieras levantar a la persona.
- Alterna ciclos de cinco golpes en la espalda y cinco compresiones abdominales hasta que el objeto salga o la persona deje de responder.
En mujeres embarazadas o individuos con obesidad severa, se recomiendan compresiones en el pecho en lugar de abdominales.
Qué hacer si la persona pierde el conocimiento
Si, pese a las maniobras, la persona deja de responder o colapsa, la situación pasa a ser una urgencia vital absoluta.
Las recomendaciones coinciden en que, en ese momento, se debe llamar de inmediato al 112 e iniciar maniobras de reanimación cardiopulmonar (RCP), siguiendo las indicaciones del servicio de emergencias
Mientras, se debe comprobar periódicamente la boca y la garganta por si el objeto se moviliza y resulta accesible para retirarlo.
Con los cuidados para mayores a domicilio de Sanitas Blua Senior tienes la tranquilidad de contar con un gerocultor formado para actuar ante un atragantamiento.
Cómo prevenir el atragantamiento en adultos mayores
Prevenir el atragantamiento no significa limitar la vida de la persona, sino adaptar su entorno y sus hábitos para que la alimentación vuelva a ser un proceso seguro.
Para ello, la prevención combina el fortalecimiento de la musculatura, el uso de técnicas compensatorias y la supervisión profesional.
Ejercicios para mejorar la deglución en adultos mayores
Los ejercicios de deglución, pautados por profesionales especializados, fortalecen la musculatura implicada en tragar y mejoran la coordinación entre lengua, faringe y laringe.
Aunque cada programa se adapta a la persona, algunos de los más habituales son:
- Ejercicio de presión lingual contra el paladar para mejorar la fuerza de la lengua y los labios al manejar los alimentos en la boca.
- Ejercicio de chin tuck o barbilla al pecho para incrementar la movilidad del cuello y la coordinación de los músculos de la garganta.
- Ejercicio de deglución controlada para entrenar patrones de deglución más seguros.
Estos ejercicios deben enseñarse y supervisarse por un logopeda o un especialista en rehabilitación de la deglución, y nunca improvisarse sin valoración previa.
Terapias de rehabilitación de la deglución
La rehabilitación de la deglución en adultos mayores suele abordarse desde un equipo multidisciplinar, que integra logopedia, medicina, nutrición y, en ocasiones, fisioterapia.
Entre las intervenciones más comunes se incluyen:
- Entrenamiento en posiciones seguras para tragar (por ejemplo, ciertos grados de inclinación de la cabeza y del tronco).
- Enseñanza de maniobras compensatorias de deglución, que modifican el recorrido del bolo o el momento en que se activa el reflejo.
- Adaptación de la dieta y de la consistencia de líquidos, coordinada con el nutricionista, para asegurar una ingesta suficiente y segura.
Además, siempre se realiza una revisión de la medicación con el médico para sustituir, cuando sea posible, aquellos fármacos que empeoran la deglución o la atención.
Cuándo acudir a un logopeda
El logopeda especializado en deglución evalúa de forma detallada el atragantamiento en adultos y diseña un plan de ejercicios, maniobras posturales y ajustes alimentarios individualizado.
Conviene solicitar valoración de logopedia cuando:
- Existe atragantamiento frecuente en adultos mayores, con tos o cambios de voz durante las comidas.
- Se han producido infecciones respiratorias repetidas relacionadas con la alimentación.
- Observas pérdida de peso, miedo a comer o rechazo de determinados alimentos por temor a atragantarse.
- El médico ha detectado disfagia en pruebas de cribado o ha observado signos clínicos de deglución insegura.
Dada la elevada prevalencia de disfagia y su infradiagnóstico en mayores, las sociedades científicas insisten en la importancia de derivar a estos profesionales en cuanto aparezcan signos de alerta.
Y es que ayudar a quien cuidas a tragar con seguridad también es cuidar mejor, porque reduce el miedo al atragantamiento y contribuye a que la mesa vuelva a ser un momento de calma y disfrute compartido para todos.
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