Síndrome de la muerte súbita del lactante

Síndrome de muerte súbita del lactante (SMSL)
El síndrome de muerte súbita del lactante, también llamado síndrome de muerte súbita infantil, es la muerte repentina e inesperada de un bebé menor de un año aparentemente sano. Si no se determina ninguna causa específica de la muerte, se suele indicar que se debe al síndrome de muerte súbita del lactante.
También se le conoce como «muerte en cuna» o «muerte blanca». Generalmente se encuentra muerto al bebé después de haberlo puesto a dormir, no mostrando signos de haber sufrido.

Se considera SMSL si, después de una investigación post mórtem, la muerte permanece inexplicada. En esta investigación se incluye una autopsia, examen de la escena y circunstancias de la muerte y exploración del historial médico del bebé y de la familia.

Acerca del síndrome de muerte súbita del lactante

Según datos publicados por la Asociación Española de Pediatría en el año 2000, el síndrome afectaba en este país a uno de cada 1.000 lactantes. En otros entornos como el Reino Unido cada año mueren unos 300 bebés de forma repentina e inesperada. El síndrome de muerte súbita del lactante puede afectar a cualquier bebé, pero los más susceptibles son los bebés de entre uno y cuatro meses, los prematuros, los que presentaron un peso bajo al nacer y los que son varones.

Parece que en los bebés afectados por este síndrome, la muerte se produce mientras duermen, sin que sientan ningún dolor y, por regla general, mientras el bebé se encuentra en la cuna por la noche (entre medianoche y las 9.00 de la mañana). Sin embargo, también puede suceder durante cualquier momento en el que estén dormidos, como estando en el carrito o incluso en los brazos del cuidador.

Qué sucede después de una muerte por el síndrome de muerte súbita del lactante

Si el bebé que ha muerto ha nacido en un parto múltiple (gemelos, trillizos o más hijos), habrá que llevar al hermano o los hermanos al hospital para tenerlos en observación.

Cuando un bebé muere, se lleva a cabo una investigación exhaustiva para determinar la causa de la muerte y recopilar información que pueda ayudar a evitar otros casos de síndrome de muerte súbita del lactante en el futuro. Esta investigación es un procedimiento estándar en todos los casos de síndrome de muerte súbita del lactante y no implica ningún tipo de sospecha ni búsqueda de culpables en relación con la muerte del bebé.

En la investigación participan muchas personas distintas, entre ellas, un juez de instrucción (un funcionario que investiga las muertes súbitas e inesperadas), médicos de cabecera, pediatras (médicos especializados en la salud de los niños), trabajadores sociales, policías, enfermeras a domicilio y comadronas.

Una vez obtenidos los resultados completos de la investigación, se llevará a cabo una reunión para debatir el caso, a la que asistirán todas las personas que hayan participado en la investigación. Ésta podría convocarse hasta 12 semanas después de la muerte.

Se informará en todo momento a los padres del bebé sobre el procedimiento y el avance de la investigación. Al finalizar la investigación, por regla general, un médico comentará con ellos los hallazgos encontrados.

Si se determina una causa específica de la muerte, dicha causa se indicará en el certificado de defunción. En caso de no hallarse explicación a la muerte después de la investigación, por regla general, se indicará que la causa ha sido el síndrome de muerte súbita del lactante. En algunos casos se utiliza la expresión “sin determinar”.

Causas del síndrome de muerte súbita del lactante
Causas identificadas

Aproximadamente en uno de cada 10 casos de síndrome de muerte súbita del lactante se identifica una causa específica. Las causas posibles incluyen infecciones graves, accidentes o un problema que ya tenía el bebé cuando nació y que no se había detectado anteriormente (un trastorno “congénito”), como un defecto en el corazón o un trastorno pulmonar.

Síndrome de muerte súbita del lactante (SMSL)

Si no puede encontrarse una causa específica que explique la muerte, ésta se define como síndrome de muerte súbita del lactante. Las investigaciones sugieren que este síndrome puede relacionarse con una serie de factores distintos. Se cree que esos factores no son los que realmente provocan el síndrome, pero pueden incrementar el riesgo de que un bebé lo sufra. Entre estos se incluyen:

  • Alergias.
  • Infecciones bacterianas y víricas.
  • Trastornos genéticos desconocidos.
  • Problemas en el área cerebral que controla la respiración.
  • Arritmias.
  • Sofocación accidental.
  • Sobrecalentamiento.

Reducir el riesgo del síndrome de muerte súbita del lactante

En 1991 la Foundation for the Study of Infant Deaths (Fundación para el Estudio de las Muertes Infantiles, FSID) y el Departamento de Salud del Reino Unido lanzaron una campaña para reducir el riesgo de aparición del síndrome de muerte súbita del lactante. Las recomendaciones que ofrecieron contribuyeron a reducir en un 75% el número de casos de síndrome de muerte súbita del lactante registrados cada año en el Reino Unido.

Enfermedad

  • Si el bebé no se siente bien, acuda al médico de inmediato.
  • Si el bebé tiene la temperatura muy alta (fiebre), intente bajársela manteniéndolo fresco.

Tabaco
Se sabe que la exposición al humo de los cigarrillos (durante el embarazo o después del nacimiento) incrementa el riesgo de aparición del síndrome de muerte súbita del lactante.

  • No fume durante el embarazo; esto se aplica tanto a las madres como a los padres.
  • No permita que nadie fume en la misma habitación en la que se encuentre el bebé; pídales que fumen fuera.
  • No comparta la cama con su bebé si su pareja fuma.

Dormir

  • Durante los seis primeros meses, el lugar más seguro donde puede dormir un bebé es en una cuna, en la habitación de sus padres.
  • Al acostar a su bebé, hágalo de forma que quede boca arriba.
  • Coloque al bebé con los pies situados a los pies de la cuna para evitar que quede enredado bajo las sábanas.
  • No se quede dormido con el bebé en brazos mientras esté sentado o tumbado en un sofá o un sillón.
  • Evite que el bebé duerma con una almohada.
  • En la cuna del bebé, utilice un colchón firme con una cubierta impermeable.
  • Asegúrese siempre de que la cuna está bien hecha, con la ropa de cama bien metida debajo del colchón.
  • Asegúrese de no tapar la cabeza del bebé.

Un adulto no debe compartir la cama con su bebé en los casos siguientes:

  • Si el bebé es menor de tres meses.
  • Si el bebé fue prematuro o pesó menos de 2,5 kg al nacer.
  • Si el adulto ha consumido alcohol.
  • Si el adulto ha tomado medicación que provoca somnolencia.
  • Si el adulto está muy cansado.

Chupetes
Algunos datos sugieren que darle a un bebé un chupete al acostarlo puede reducir el riesgo de aparición del síndrome de muerte súbita del lactante. Sin embargo, deberá investigarse más este aspecto antes de poder emitir recomendaciones oficiales sobre los riesgos y las ventajas de utilizar chupetes.

Las madres que hayan optado por la lactancia natural no deberían introducir el chupete hasta que el bebé tenga alrededor de un mes. Cuando haya cumplido los 12 meses, debería retirar el chupete gradualmente para evitar problemas dentales.

Lactancia natural
Las investigaciones recientes han demostrado que los bebés alimentados con lactancia natural (ya sea exclusivamente o en combinación con leche artificial) tienen menos probabilidades de sufrir el síndrome de muerte súbita del lactante que los bebés que sólo han tomado leche artificial.

Temperatura
Procure que el bebé se encuentre en la temperatura correcta.

  • La temperatura ambiente idónea para un bebé es de 18°C (se acepta una oscilación entre 16 y 20°C).
  • Coloque la mano sobre el abdomen (la barriga) de su bebé para saber si su temperatura es correcta. Si está caliente o suda, retire parte de la ropa de cama o quítele algo de ropa. Es normal que los bebés tengan las manos y los pies fríos.
  • Al entrar en un edificio, quítele siempre la ropa de calle al bebé, aunque para ello tenga que despertarlo.
  • No deje que el bebé duerma con una bolsa de agua caliente ni una manta eléctrica, ni tampoco cerca de un radiador, un calefactor o un fuego, ni bajo la luz directa del sol.
  • No use fundas nórdicas ni edredones si el bebé tiene menos de 12 meses.
  • Una alternativa a las mantas y las sábanas son los sacos de dormir para bebés. Asegúrese de que la ropa es de la talla y el grosor adecuados e infórmese sobre qué ropa interior debería llevar el bebé: confirme siempre las recomendaciones del fabricante.

Monitores de la respiración del bebé
No se ha demostrado que los monitores de la respiración o el movimiento ayuden a prevenir el síndrome de muerte súbita del lactante y únicamente deben utilizarse si así lo indica un médico. Muchos doctores consideran que pueden transmitir una falsa sensación de seguridad.

Afrontar el síndrome de muerte súbita del lactante

Incluso tomando todas las precauciones disponibles, es posible que un bebé muera por el síndrome de muerte súbita del lactante.
Cuando se produce la muerte de un bebé, los padres suelen experimentar muchas emociones distintas, entre ellas, los abrumadores sentimientos de culpabilidad e ira. La familia y los amigos pueden ser de gran ayuda y consuelo en esos momentos tan difíciles. También pueden ayudar en aspectos prácticos, como cuidar de los otros hijos, preparar las comidas o hacer la compra.

Existen organizaciones benéficas, grupos de apoyo y asociaciones que pueden asesorar y ayudar a las familias que han sufrido una muerte por este síndrome. Asimismo, puede ser útil hablar con un terapeuta especializado en ayudar a las personas a superar procesos dolorosos.

El médico de cabecera o la enfermera a domicilio pueden ayudarle a encontrar un terapeuta o un grupo de apoyo en su zona que sean adecuados para usted.

Tener otro hijo

La decisión de tener otro hijo después de haber perdido un bebé por el síndrome de muerte súbita del lactante no es precisamente sencilla. Los padres afectados sabrán cuándo están preparados y cuándo es el momento idóneo.

En algunas zonas se organizan programas sobre cuidados para el próximo bebé. Se ofrecen consejos, apoyo, un mejor control sobre el nuevo bebé y visitas frecuentes para determinar el avance del proceso. Pregunte a su médico de cabecera o la comadrona si organiza algún programa de este tipo en su zona. Si no lo hubiera, es posible que la autoridad sanitaria local ofrezca algún programa similar y pueda prestarle apoyo adicional durante el embarazo y después del nacimiento del bebé.

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