Cáncer de mama

La incidencia del cáncer de mama supone entre el 20-30% de los cánceres que se producen en las mujeres y las posibilidades de sufrirlo aumenta con la edad, especialmente a partir de los 50 años. Aunque las causas de este tipo de cáncer no se conocen con certeza, los expertos han identificado algunos factores de riesgo, tales como el consumo excesivo de alcohol, una menarquia temprana, una menopausia tardía, haberse sometido a un tratamiento de sustitución hormonal prolongado, que el primer embarazo haya sido tardío, no haber tenido hijos, haber padecido previamente enfermedades de la mama o tener antecedentes familiares de este tipo de cáncer.

La autoexploración y la realización de una mamografía periódica a partir de los 50 años pueden llevar a la detección precoz de este tipo de cáncer, lo que es muy importante para que sea curable. La aparición de un nódulo no doloroso en la mama es el signo más frecuente que puede inducir la sospecha de la existencia de un cáncer. Otros signos son:

  • El cambio en la coloración de la piel.
  • La retracción del pezón.
  • Que se produzca una secreción de líquido a través del pezón.
  • En ocasiones la inflamación de un ganglio axilar.

Cualquiera de estos signos debe llevar a la mujer a consultar con su médico con el fin de que se realice un estudio en profundidad.

cáncer de mama

Ante la detección de un nódulo en la mama es necesario realizar una biopsia para determinar si es benigno o malingo. Ante un diagnóstico de cáncer de mama, si éste se ha producido en una fase inicial, la cirugía es la opción inmediata de tratamiento. En la actualidad se tiende a una cirugía conservadora para evitar la extirpación completa de la mama y facilitar su posterior reconstrucción. Por esta razón, si el tamaño del tumor es grande, en ocasiones se somete a la paciente a un tratamiento con quimioterapia antes de la cirugía con el fin de reducir su tamaño.

También es importante realizar un estudio genético de la muestra obtenida en la biopsia, para detectar si se existen mutaciones genéticas concretas. Una de ellas es la del gen Her 2, que determina una mayor agresividad del cáncer, pero también la opción de utilizar un fármaco que actúa de forma selectiva sobre las células con esta mutación. Por otra parte, la presencia de los genes BCRA 1 y BCRA 2 puede significar que se trate de un cáncer hereditario, lo que implica la necesidad de iniciar el protocolo de consejo genético.

En cualquiera de los casos, tras la cirugía se deberá seguir un tratamiento de quimioterapia y radioterapia durante un periodo de tres a seis meses. La supervivencia a los cinco años es del 70-80%, aunque siempre cabe la posibilidad de que el cáncer de mama se reproduzca. Es por ello que la paciente deberá someterse a revisiones periódicas tras su curación.

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