Enfermedades de transmisión sexual (ETS)

Las enfermedades de transmisión sexual (ETS) afectan indistintamente a hombres y mujeres, aunque son más frecuentes en jóvenes y adolescentes. Se trata de infecciones por virus, bacterias u hongos que se adquieren por lo general por el mantenimiento de relaciones sexuales sin protección (preservativo). El inicio en el sexo cada vez más temprano de los adolescentes, el contacto sexual de los jóvenes con diferentes parejas y el hecho de que muchos de ellos no utilizan preservativos hacen que en la actualidad este tipo de enfermedades, a las que en otros tiempos se catalogaban como venéreas, sean cada vez más frecuentes.

El problema es que las enfermedades de transmisión sexual inicialmente no suelen causar síntomas, se ignora que se han adquirido y se transmiten a la pareja habitual o a otras que puedan tenerse. Esto es el menos lo que sucede con la infección por VIH, causante del sida, aunque en este caso el contagio puede producirse también por compartir agujas de inyección intravenosa. Ahora el sida se ha convertido en una enfermedad crónica, pero durante mucho tiempo ha sido mortal en la gran mayoría de los casos.

Otra de las enfermedades de transmisión sexual más frecuente es la infección por una bacteria denominada clamidia, cuyos síntomas son generalmente leves y se trata de forma muy eficaz con antibióticos. Sin embargo en las mujeres puede llegar a producir enfermedad pélvica inflamatoria, que es una de las causas más frecuentes de embarazo ectópico e infertilidad.

Enfermedades de transmisión sexual


La sífilis y la gonorrea son quizás las enfermedades de transmisión sexual más conocidas. La primera de ellas se caracteriza por la aparición de llagas en el pene, la vagina o entorno a ésta, aunque también pueden aparecer en el ano, las manos y la boca. Se trata con penicilina y si no se hace puede progresar causando problemas cardíacos y afectando al sistema nervioso central. En el caso de la gonorrea, los síntomas son similares a la infección por clamidia, al igual que las complicaciones que puede causar en la mujer. También se trata con antibióticos.

El virus del herpes simplex (VHS) es el agente infeccioso que origina la aparición de ampollas en la zona genital, tanto de hombres como mujeres, causando picor e incluso dolor. Aunque las ampollas desaparecen con el tratamiento adecuado, el virus permanecerá para siempre en el organismo de la persona que haya contraído la infección, pudiendo reactivarse en cualquier momento. Hay que señalar que si una mujer resulta infectada durante el embarazo puede transmitir el virus a su hijo, lo que implica la posibilidad de que sufra retraso mental e incluso muera si no se detecta la infección y no es tratada a tiempo.

La infección por el virus del papiloma humano (VPH) es otra de las enfermedades de transmisión sexual que más preocupan. Su síntoma más específico es la aparición de verrugas en el área genital y el ano. Pero el principal problema es que a largo plazo este virus puede causar en las mujeres un cáncer de cuello de útero. Afortunadamente en la actualidad se dispone de una vacuna que en España se aplica a todas las niñas de 14 años.

Con todo, la mejor vacuna frente a las enfermedades de transmisión sexual cuando no se tiene una pareja estable es el uso del preservativo en todas las relaciones sexuales.

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