Tratamiento de la blefaritis

Uno de los problemas de la blefaritis es que con frecuencia es una afección de carácter crónico a consecuencia de un mal funcionamiento de las glándulas meibomianas, es decir, las pequeñas glándulas sebáceas que se encuentran en la base de las pestañas. Ello implica, por tanto, la necesidad de adoptar medidas concretas que permitan controlarla y eviten la inflación de los párpados y la aparición de complicaciones, como es el caso de la aparición de orzuelos.

La medida más importante para evitar episodios recurrentes de blefaritis es el mantenimiento de una buena higiene, no sólo de los ojos, sino también de las cejas y el cuero cabelludo, especialmente si se sufre una dermatitis seborreica. Hay que lavar la cara con regularidad, haciendo especial hincapié en los párpados, eliminando completamente las legañas. Conviene lavar también el pelo y las cejas con un champú neutro y antibacteriano, con el fin de evitar la acumulación de bacterias.

En el caso de que se tenga un episodio de blefaritis, la higiene es aún más importante. Para ello deben aplicarse compresas de agua caliente durante un minuto sobre el párpado cerrado. Hay que utilizar una toalla limpia o una gasa y se debe repetir la maniobra unas dos o tres veces, siempre que la compresa se enfríe. Esto ayudará a eliminar la grasa acumulada en las glándulas sebáceas, lo que evitará la formación de orzuelos.    

tratamiento de la blefaritis

Además de aplicar las compresas, también se deberá proceder a realizar un cuidado lavado de los párpados con agua templada, frotando suavemente la base de las pestañas, con el fin de retirar cualquier resto de legañas y escamas que puedan haberse acumulado.

En el caso de un episodio de blefaritis siempre es conveniente consultar con un oftalmólogo, ya que puede ser necesario el uso de pomadas antibióticas o colirios con corticoesteroides para tratar una posible infección y reducir la inflamación del párpado. Para aplicar la pomada habrá que lavarse previamente las manos y con un dedo aplicarla sobre el borde del párpado, asegurándose de cubrir la base de todas las pestañas. El colirio, por otra parte, permitirá aliviar la sintomatología, especialmente la inflamación u la propia del ojo seco.

Por último, cabe señalar que algunas investigaciones apuntan a la posibilidad de que una carencia de ácidos grasos esenciales (omega-3 y Omega-6) podría estar implicada en el origen de la blefaritis al causar secreciones inadecuadas de grasa por parte de las glándulas meibomianas. Incluir estos nutrientes en la dieta puede ser un medio de controlar la blefaritis.

   
  

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