El cuidado de los ojos en verano

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  • Temperatura elevada.
  • Exposición a la radiación ultravioleta.
  • Aire acondicionado.
  • Agua de las piscinas y del mar.
      

Estos factores pueden contribuir al desarrollo de patologías oculares a corto, medio y largo plazo, algunas de ellas muy graves:
  

  • Infecciones.
  • Conjuntivitis.
  • Ojo seco.
  • Irritación.
  • Fotoqueratitis (quemadura de la córnea).
  • Cataratas.
  • Degeneración macular.
cuidado ojos verano

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  • Gafas de sol: conviene usarlas siempre que se esté expuesto al sol. Incluso niños y bebés. Deben estar debidamente homologadas y no se recomienda comprarlas en la calle y los puestos de baratillo, ya que éstas suelen ser falsificaciones que carecen de lo filtros necesarios para retener la radiación ultravioleta. Si se utilizan habitualmente gafas por tener problemas de vista, deberán adquirirse gafas de sol graduadas. La protección de los ojos se puede completar con el uso de gorra o sombrero, para que siempre estén en sombra. El uso de gafas de sol es especialmente importante en niños, incluso sin bebés.
  • Evitar las largas exposiciones al sol.
  • No mirar directamente al sol, incluso si se utilizan gafas de sol.
  • Gafas de baño: si se utilizan durante el baño, sea en el mar o en la piscina, se evita el contacto con agentes irritantes (cloro) y contaminantes (virus y bacterias).
  • Aire acondicionado: reseca los ojos y éste es un problema que puede llegar a cronificarse generando lo que se denomina un ojo seco. Además si no se realiza convenientemente el mantenimiento y limpieza de los sistemas de ventilación se puede favorecer la aparición de infecciones.
  • Lavarse las manos a menudo: si se frotan los ojos con las manos sucias es fácil adquirir una infección. Estos es especialmente importante en los niños, ya que sus juegos implican a menudo la manipulación de sustancias contaminadas, incluida la arena de la playa.
  • Cuerpos extraños en el ojo: cuando entre en el ojo cualquier tipo de cuerpo extraño, por ejemplo arena, no hay que frotarse los ojos, sino lavarlos inmediatamente.
      

Con estas medidas preventivas se evitarán gran parte de los problemas que suelen afectar a los ojos durante el verano. Pero si aun así se sienten molestias, como irritación, enrojecimiento, sequedad, exceso de lagrimeo, dolor, etc., se deberá consultar con un oftalmólogo.

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