Diarrea del viajero. Cómo se adquiere, tratamiento, prevención

    
La diarrea del viajero es una enfermedad infecciosa que se adquiere al ingerir agua o alimentos contaminados mayoritariamente por bacterias, aunque también por virus u otros microorganismos. El problema suele residir en el agua, que es también con la que se riegan o lavan los alimentos vegetales frescos, que se comen crudos. Por tanto, aunque en los hoteles de lujo se pone mucho énfasis en cuidar la calidad del agua potable, la prevención de la diarrea del viajero es sencilla y basta con la adopción de una serie de medidas:
  

  • Beber y lavarse los dientes con agua embotellada a la que se quita el precinto personalmente o se abre en su presencia. También cualquier otra bebida debe estar envasada o embotellada.
  • No utilizar hielo para enfriar las bebidas.
  • Asegurarse de que el té o el café se hacen con agua previamente hervida durante tres a cinco minutos y no simplemente calentada.
  • En caso de dudas, se puede tratar el agua con unas gotas de cloro o de tintura de yodo.
  • Evitar comer frutas y verduras. En todo caso pelarlas previamente.
  • No comer nada que se haya adquirido en puestos de la calle o en locales con una limpieza deficiente.
  • No tomar antibióticos como tratamiento preventivo, ya que se mataría la flora bacteriana intestinal (saprófita), favoreciendo la actividad de los microorganismo procedentes del exterior.
  • Los nativos han desarrollado inmunidad frente a los agentes patógenos que causan la diarrea del viajero, por lo que comer lo mismo que ellos y comprobar que se mantienen sanos no es una garantía de que se pueda adquirir la infección.
      

Diarrea del viajero

Tratamiento de la diarrea del viajero

Habitualmente la diarrea del viajero dura de tres a cinco días y se resuelve por sí sola sin necesidad de tratamiento farmacológico alguno. Bastará una buena hidratación o una terapia de rehidratación oral con soluciones alcalinas que permitan reponer los electrolitos perdidos con las sucesivas deposiciones.

No obstante, se debe acudir al médico siempre que se tengan más de tres deposiciones diarias y éstas se asocian a náuseas, vómitos, fiebre, calambres abdominales o se constate la presencia de sangre en las heces. Es muy probable que en estos casos esté indicado un tratamiento con antibióticos. Si a pesar de ello persiste la diarrea, entonces debe manejarse la posibilidad de que esté producida por un parásito y, en caso de confirmarse, utilizar medicamentos antiparasitarios.

Algunos estudios han mostrado que el uso de los denominados agentes inmovilizantes, que ralentizan el tránsito intestinal, pueden ser eficaces en el tratamiento de la diarrea del viajero. Pero deben utilizarse únicamente por prescripción médica y siempre que no haya fiebre o presencia de sangre en las heces, ya que podría agravarse.

 

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