El diagnóstico de la alergia

Ante una sintomatología que puede inducir al médico de cabecera la sospecha de que exista algún tipo de alergia, éste remitirá al paciente a un alergólogo con el fin de que identifique los alérgenos que causan esos síntomas o una enfermedad específica.

Dependiendo de cuál sea la vía de exposición, el alergólogo somete al paciente a una serie de pruebas que pueden variar en función de los alérgenos susceptibles de causar la enfermedad alérgica que se padece. Estas pruebas deben realizarse siempre en la consulta del alergólogo y bajo su supervisión directa, ya que existe el riesgo de que se produzca una reacción alérgica más intensa de lo habitual. En todos los casos el paciente deberá firmar previamente un consentimiento informado.

Diagnóstico alergia


Todas las pruebas son cutáneas y su elección depende del tipo de enfermedad alérgica y de los alérgenos que pueden causarla. Básicamente hay tres tipos de pruebas de sensibilización:

  • Prick test: se realiza cuando se desea obtener la confirmación de que existe una hipersensibilidad inmediata a un alérgeno, generalmente pólenes hongos, ácaros. alimentos, medicamentos, himenópteros, etc. Sobre la superficie de la piel se aplica una gota de un extracto de los alérgenos de los que se sospecha que pueden causar la reacción alérgica y se realiza sobre ellas una punción. de una pequeña cantidad de un extracto alergénico (habitualmente una gota) sobre la que se efectúa una leve punción con una lanceta de punta corta.
  • Prueba intradérmica: mediante una aguja de calibre fino se introduce en la piel una pequeña cantidad de alérgeno para observar si se produce una reacción alérgica. Se realiza una primera lectura de los resultados transcurridos 30 minutos y otra a las 24 horas. esta prueba no se puede realizar con medicamentos o productos que generen vapores químicos.
  • Test del parche: se utiliza para confirmar diagnósticos de hipersensibilidad retardada, es decir cuando la reacción alérgica no se produce de manera inmediata, sino dos días o más después de la exposición al alérgeno. Se aplica sobre la piel uno o más alérgenos mediante un parche que se mantiene adherido a la piel durante dos días para luego estudiar la posible respuesta durante otros dos.
  • Pruebas de exposición: únicamente se recurre a ellas cuando las otras pruebas no han ofrecido un diagnóstico concluyente, dado el riesgo de que se produzca una reacción alérgica importante.

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