Las revisiones periódicas

Evaluación ginecológica

En primer lugar es importante que la mujer escoja un médico con el que pueda hablar con confianza de ciertos temas delicados, como el sexo, el control de la natalidad y el embarazo.

La evaluación ginecológica comienza con una serie de preguntas (historia clínica ginecológica) que, en general, se centran en el motivo de la visita. Una historia clínica ginecológica completa incluye:

  • Datos relacionados con la menstruación: edad de inicio de la menstruación (menarquia), su frecuencia, regularidad, duración y cantidad de flujo, así como las fechas de los dos últimos períodos menstruales.
  • Hemorragia anormal, excesiva o escasa, o episodios de menstruación anormal.
  • La actividad sexual para determinar la presencia de infecciones ginecológicas, lesiones y la posibilidad de un embarazo.
  • El uso o no de métodos para el control de la natalidad y si le interesa recibir asesoramiento u otra información.
  • Número de embarazos, las fechas en que tuvieron lugar, el resultado y las complicaciones que se presentaron.
  • Si la mujer tiene dolor durante la menstruación, durante el coito o en otras circunstancias, con qué intensidad se presenta y cómo logra calmarlo o evitarlo.
  • Cuestiones que atañen a los problemas de las mamas (dolor espontáneo, bultos, dolor al tocarse, enrojecimiento y secreción por los pezones).
  • Si practica el autoexamen de mamas, con qué frecuencia y si necesita instrucciones para conocer su técnica.

Exploración ginecológica
Algunas mujeres se sienten incómodas ante un examen ginecológico. Tal circunstancia se debe comunicar al médico de antemano, para que éste pueda tomarse más tiempo y asegurarse de responder a todas las preguntas.

En general, se indica a la mujer que orine antes de la exploración física y que recoja una muestra para su evaluación en el laboratorio. El médico realizará el siguiente examen:

  • Historia clínica ginecológica
  • Examen abdominal y pélvico
  • Citología cervical (Test de Papanicolau)
  • Colposcopia (si el médico lo ve conveniente)
  • Ecografía transvaginal o transabdominal
  • Palpación de mamas

Tras la historia clínica se procede a realizar un examen físico: inspección de vulva, vagina y cervix, palpación de útero y ovarios, toma de muestra cervicovaginal para citología y exploración de las mamas.

Exploración mamaria: se comprobará si las mamas son iguales, si hay alteraciones en la piel, en el pezón o en la areola, si hay secreción por los pezones y si existen nódulos y sus características. También se procede a descartar la existencia de adenopatías axilares.

Exploración genital: para la exploración del aparato genital, la mujer debe sentarse en una camilla donde se separan los muslos y se apoyan los talones en unos soportes.

Una vez colocada, se procede a la inspección de la vulva.

A continuación, se introduce un espéculo (instrumento tubular parecido al pico de un pato) en la vagina y cuando llega al cuello uterino se abre, lo que nos permitirá observar las características de la vagina y del cervix, además de tomar una muestra para citología del fondo de saco vaginal.

Después de retirar el espéculo se procede a realizar una exploración bimanual de útero y ovarios: se introducen dos dedos en la vagina y con la otra mano se presiona el abdomen delimitando el útero, su forma, situación, consistencia, si existe alguna alteración o es doloroso y si existen masas en los ovarios o son dolorosos.

Si el médico sospecha que existen otros trastornos, se realizarán otras pruebas complementarias.

El objetivo principal de una revisión ginecológica es descartar que no existan cambios en los órganos reproductivos que puedan indicar riesgo de desarrollo de enfermedad. Si se detecta de forma precoz, las posibilidades de que se pueda tratar son muy altas.
Periodicidad
Las revisiones ginecológicas se deben comenzar cuando la mujer empieza a tener relaciones sexuales y por supuesto, siempre que pueda tener cualquier problema relacionado con su aparato genial femenino o las mamas.

La periodicidad de las revisiones ginecológicas debe establecerse tras una valoración de los factores de riesgo de la paciente. Por lo general, se recomienda que se realicen de forma anual. De no hallarse factores de riesgo, pueden pasar a controles más espaciados. Es labor del ginecólogo educar a la paciente sobre los medios de prevención y factores de riesgo.

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