Día de reyes, tradición que alimenta

El Sabio no tiene corazón: su corazón es el corazón de la gente.
Soy bueno con los buenos, y bueno también con los que no son buenos,
Porque la vida es bondad. Soy fiel a los fieles,
Y fiel también a los infieles, porque la vida es fidelidad.
El Sabio calla ante el ruido mundano y abre su corazón de par en par.
Todos lo miran y escuchan. Y el los acoge como si fueran sus hijos.

Lao Tse (Tao Te King) Reyes... ¡hay muchos! Algunos, excelentes. Nosotros tenemos uno que va tomando aspecto de bondadoso abuelo Rey Melchor (¡Felicidades, Majestad!). No obstante los Reyes del 5 de Enero, no tienen competencia dinástica alguna.

Aunque soy/estoy bastante entradito en años, no he pertenecido al tiempo de la República; pero me atrevería a asegurar que los Reyes de Oriente dejaban regalos a cualquier hijo de republicano, anarquista, comunista, franquista, falangista, monárquico... sin distinguir credos o padrenuestros.

Por ello esta traca final de Reyes , entrañable rúbrica festiva de un Nuevo Año, tiene un bello común denominador, "un color especial" (¡como dice la canción de Sevilla!).

El trajín de los días anteriores va en aumento hasta llegar al vértigo de la noche del día. Los niños y los mayores aceleran sus ilusiones.

Unos se acuestan pronto para que... amanezca antes. Otros alargan la noche con el pretexto de cuidar los últimos detalles para recibir correctamente a los Magos de Oriente; pero en realidad deseamos revivir inconscientemente la felicidad de horas infantiles. Ser hermanos más que padres de nuestros hijos, participando en sus regalos y sonrisas de satisfacción. "Lo que alimenta es el cariño que se produce en rededor a Sus Majestades. El deseo escondido de hacer que el prójimo sea feliz."
Por ello esta entrañable Fiesta, alimenta sin necesidad de pavos ni turrones. Ni siquiera sería imprescindible ese Roscón de Reyes, ese donut gigante ilustrado – más o menos sabroso según prisas y procedencia - ¡Hasta las llamadas a las Urgencias Médicas disminuyen!

Lo que alimenta es el cariño que se produce en rededor a Sus Majestades. El deseo escondido de hacer que el prójimo sea feliz. El placer de regalar y participar. Y así, sentirnos muy bien con nosotros mismos. La Fiesta de Reyes es la receta final de un menú que a todos nos gusta y que mantendrá por siempre estas Fiestas: cordialidad y buenos modales. ¿Utopía? No; convicción y constancia en lograrlo.

Hace unos días, un gran humanista colega y amigo, me felicitaba las Navidades con tres palabras: Amor, Ciencia y Arte. Tres buenos alimentos que cerrarían las consultas de las ansias y de las angustias. Que cancelarían muchos trastornos físicos y psíquicos. Porque esos tres alimentos tienen mucha miga... si se cocinan y adoban convenientemente.

roscón de reyes con chocolate

Aprovechad ahora para ir saboreando las delicias que estos Días nos ofrecen a pesar de...¡tantas cosillas! Sigamos a Lao Tse: "El Sabio no tiene corazón: su corazón es el corazón de la gente".

La "gente" son los niños nuestros y los otros, los que nos necesitan. Son los mayores que conocemos y los que desconocemos.

¡Qué los Reyes Magos os traigan muchas cosas!

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