¿Cómo puede afectar el ejercicio físico al sistema cardiovascular?


Lo más importante: la práctica habitual de ejercicio físico es fundamental para mantener una buena salud cardiovascular. En ello coinciden todos los expertos. Pero hay matices. El más importante es que el ejercicio debe ser aeróbico, por lo que la respiración es fundamental para su realización y tiene un importante componente de resistencia: caminar, correr, montar en bicicleta, esquiar, bailar, etc.

Por el contrario, los llamados ejercicios de fuerza o anaeróbicos (pesas, por ejemplo), no aportan tantos beneficios para el sistema circulatorio, por lo que siempre es recomendable combinarlos con otros aeróbicos para obtener los mismos resultados.

Otra de las claves es la frecuencia y la intensidad con que se realiza el ejercicio. En este contexto, las recomendaciones de la Organización Mundial de la Salud (OMS) establecen que los niños y adolescentes (5 a 17 años) deberían practicar ejercicio físico, esencialmente aeróbico, al menos 60 minutos diarios, con una intensidad entre moderada y vigorosa, principalmente aeróbica. En el caso de los adultos se recomienda realizar un mínimo de 150 minutos semanales de actividad física aeróbica moderada o 75 minutos semanales si el ejercicio es de gran intensidad.

¿Cómo puede afectar el ejercicio físico al sistema cardiovascular?

Beneficios para el sistema cardiovascular

En pocas palabras, el ejercicio físico practica de forma regular previene las enfermedades cardiovasculares y los accidentes cardiovasculares y cerebrovascualres, además de reducir la probabilidad de que aparezcan factores de riesgo cardiovascular, como la hipertensión arterial, el colesterol elevado, la diabetes o la obesidad. Este efecto preventivo es también extensible a aquellas personas que ya han sufrido una enfermedad cardiaca o cerebrovascular.  

Todo ello se debe a los efectos directos que la actividad física tiene sobre el sistema cardiovascular:

  • Disminuye la frecuencia cardíaca de reposo
  • Aumenta la cantidad de sangre que el corazón expulsa en cada latido, de modo que necesita gastar menos energía para trabajar con normalidad.
  • Estimula la circulación dentro del propio músculo cardíaco
  • Aumenta la circulación en todos los músculos.
  • Evita la formación de coágulos dentro de las arterias y, como consecuencia, que se puedan producir infartos o ictus.
     

Síndrome del corazón de atleta

Pero es importante hablar también del ejercicio físico de alta intensidad (entrenamiento o deporte de competición), en el que el organismo debe adaptarse para cubrir la exigencia del esfuerzo y el gasto energético requerido. A medio y largo plazo, este tipo de actividad física conlleva unos efectos más específicos, que definen lo que se conoce como el síndrome del corazón de atleta:

  • Hipertrofia del músculo cardiaco.
  • Aumento del volumen de las cavidades de los ventrículos.
  • Reducción de la frecuencia cardiaca en reposo, que apenas se incrementa durante la realización del ejercicio físico.
  • Aparición de alteraciones en el electrocardiograma basal que son secundarias a la hipertrofia cardiaca, aunque suelen ser benignas.

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