Sarcoma de partes blandas

El sarcoma de partes blandas es la denominación genérica de más de medio centenar de tipos de cáncer que afectan al llamado tejido conectivo, que es el que sirve de separación entre los diferentes tejidos del organismo y para separar los diferentes órganos entre sí. Se encuentra en todas las partes blandas del organismo –vasos sanguíneos, tejido muscular, nervios, tendones, la parte más profunda de la piel, etc.–, salvo en los huesos y los cartílagos de las articulaciones.

Las diferencias entre todos estos tipos de sarcomas estriba en el tipo de células que resultan afectadas, aunque pueden aparecer en cualquier parte del organismo. Sin embargo, a pesar de las diferencias de localización y tipo celular, el comportamiento de todos ellos, salvo unas pocas excepciones, es muy similar, por lo que comparten las técnicas y criterios diagnósticos, además del tratamiento.

Los sarcomas de partes blandas representan aproximadamente un 1% de todos los cánceres y originan el 2% de los fallecimientos por esta causa. Son un poco más frecuentes en hombres que en mujeres y, aunque pueden desarrollar a cualquier edad, se dan con mayor frecuencia en el grupo etario de 40 a 60 años.
Nuevamente hay que hablar de excepciones en relación a los factores de riesgo, ya que los pocos que se conocen afectan a tipos casos muy aislados. Entre ellos destaca el haber recibido un tratamiento de radioterapia años atrás o su asociación a ciertas enfermedades raras.

sarcoma de partes blandas

 

Síntomas
El signo más evidente de la existencia de este tipo de sarcomas es la aparición de un bulto en cualquier parte blanda del organismo que se caracteriza por crecer rápidamente y por lo general sin causar dolor, al menos inicialmente, ya que su crecimiento puede posteriormente presionar nervios músculos los órganos más cercanos. El crecimiento asintomático cobra una mayor especificidad cuando el sarcoma está localizado en la cavidad abdominal, lo que le permite adquirir un tamaño muy considerables. Estas características de crecimiento son importantes a la hora del diagnóstico, ya que estos tumores deben diferenciarse de otros que son benignos. Para ello se siguen criterios de tamaño (más de 5 centímetros), localización (profunda) y de rapidez de crecimiento.

Tratamiento
La parte más importante del tratamiento en sarcomas de partes blandas localizados es la cirugía para la extirpación del tumor, que en la actualidad se complementa con radioterapia en el postoperatorio y, en algunos casos, con cirugía plástica reconstructiva cuando la cirugía es necesariamente radical y, por tanto, es de carácter mutilante.

El tratamiento se completa con quimioterapia, aunque los efectos de la misma son poco apreciables. También se puede aplicar antes de la cirugía junto a la radioterapia. Hay que señalar que la mayoría de los sarcomas de partes blandas se tratan de la misma forma. Sólo unos pocos tipos requieren un tratamiento específico.

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