Tendinitis calcificante de hombro

La tendinitis calcificante del hombro es una lesión que se caracteriza por la formación de depósitos de calcio sobre el manguito del tendón rotatorios del hombro y de forma particular en el supraespinoso. Se trata de una lesión que es cada vez más frecuente y, aunque se da en ambos sexos y a cualquier edad, la mayor incidencia es en mujeres de 40 a 60 años.

Todavía no se ha identificado la causa que determina el depósito de calcio sobre el manguito de los tendones rotatorios, aunque se barajan diferentes hipótesis, entre las que se incluyen causas genéticas, micro traumatismos de repetición, alteraciones del metabolismo, degeneración celular, etc.

Síntomas de la tendinitis calcificante de hombro

Entre un 10-20% de las tendinitis calcificantes del hombro se mantienen asintomáticas. Sin embargo, en el resto de los casos, una vez que se ha formado el depósito de calcio los síntomas más frecuentes son dolor intenso que se manifiesta especialmente durante la noche hasta el punto de impedir dormir o despertar al paciente o al realizar determinados movimientos de rotación del hombro, lo que, a su vez lleva a una pérdida progresiva de la movilidad de la articulación. En determinadas posturas el dolor puede ser más leve pero constante por lo que suele ocurrir que haya que cambiar la posición habitual que tiene para dormir.

Raramente se puede apreciar una inflamación de la zona en que se encuentra el depósito de calcio, pero cuando así sucede éstas es muy leve.

El diagnóstico se confirma mediante la realización de una radiografía, en la que se puede apreciar con claridad el manguito del tendón rotatorio afectado como si se tratase de un hueso (en ausencia de este tipo de lesión no podría verse en la placa radiográfica).

tendinitis calcificante de hombro

Tratamiento de la tendinitis calcificante de hombro

Inicialmente el tratamiento es siempre conservador y se centra en el uso de antiinflamatorios con protección gástrica, con el fin de reducir el dolor y la inflamación del tendón. Asimismo, se recomienda el seguimiento de un programa de rehabilitación dirigido también a reducir el dolor y aumentar la movilidad del hombro. La fisioterapia incluye un programa de ejercicios, el uso de electroestimulación (TENS) y en ocasiones la aplicación de radiofrecuencia. Actualmente, en algunos centros se utiliza la misma técnica que en la litotricia, con el fin de romper mediante presión percutánea el recubrimiento de calcio del manguito del tendón rotatorio afectado (es la misma técnica que se utiliza para disolver las piedras de la vesícula sin cirugía).

En caso de que este tratamiento no resulte eficaz, el protocolo establece la posibilidad de recurrir a infiltraciones de corticoesteroides. Se pueden hacer un máximo de tres con un mes de intervalo entre una y otra.

Finalmente, si ninguno de los tratamientos anteriores resuelve el dolor y la pérdida de movilidad la última opción es la quirúrgica, mediante la realización de una intervención por vía laparoscópica en la que se elimina todo el depósito de calcio. En función del grado de pérdida de movilidad con que se haya llegado al momento de la cirugía tras la intervención habrá que seguir un programa de rehabilitación  en la consulta de fisioterapia y en casa hasta recuperar totalmente la funcionalidad del hombro. El tiempo de rehabilitación varía en función de cada paciente.

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