Rotura de ligamentos

Los cuatro ligamentos de la rodilla tienen la función de sujetar la articulación y limitar sus movimientos de más allá de los límites biomecánicos:
  

  • Ligamento lateral externo (LLE): va del fémur a la tibia y uno de los dos fascículos que lo configuran se une al menisco interno, por lo que cuando se lesiona puede llevar a pensar que es este último el afectado. Su función es evitar que la rodilla pueda doblarse hacia el lateral interior de la pierna.
  • Ligamento lateral interno (LLI): une el fémur y la cabeza del peroné. Evita que la articulación se deforme en la dirección del lateral exterior.
  • Ligamento cruzado anterior (LCA): de los cuatro ligamentos es el que proporciona mayor estabilidad a la rodilla. Impide que el fémur se desplace en relación a la tibia hacia la parte posterior de la pierna y controla la rotación de ésta. Es el que más frecuentemente se lesiona.
  • Ligamento cruzado posterior (LCP): se cruza con el anterior formando una X e impide que el fémur se desplace hacia delante con respecto a la tibia.
      

La rotura de uno de ellos hará que la rodilla pierda su estabilidad y se doble en la dirección en que ha perdido la sujeción. La causa de este tipo de lesión puede ser un traumatismo (impacto directo) o una rotación indebida y brusca de la articulación (mal apoyo en el salto, parada brusca en la carrera, giro rápido con el pie clavado en el suelo, etc.)

rotura de ligamentos

rotura de ligamentos

  • Sentir un chasquido y en ocasiones incluso oírlo.
  • Dolor intenso en el momento de producirse.
  • Inflamación. Puede ir acompañada por un derrame sanguíneo interno.
  • Sensación de bloqueo de la rodilla.
  • Inestabilidad al tratar de caminar.
      

Tratamiento de la rotura de ligamentos

En el momento de producirse la rotura de un ligamento de rodilla se puede calmar el dolor y bajar la inflamación mediante la aplicación de hielo 4-5 veces al día durante las primeras 72 horas. Además, habrá que utilizar una rodillera articulada para fijar la estabilidad de la rodilla y mantener reposo con la pierna elevada y elevada con el fin de favorecer la circulación sanguínea. Se podrán tomar medicamentos antiinflamatorios para calmar el dolor.

A partir de ahí el tipo de tratamiento dependerá de la gravedad de la lesión, lo que se determinará mediante la realización de una resonancia magnética. En los casos más leves de rotura de ligamentos (esguinces o desgarros), el ligamento podría recuperarse por sí solo y el desarrollo de un programa de rehabilitación. Sin embargo, cuando la rotura es total la cirugía (artroscopia) es por lo general una opción terapéutica ineludible, ya que se deberá proceder a reconstruir el ligamento roto. Por su puesto, habrá que realizar fisioterapia lo antes posible.

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