¿Para qué sirve la gimnasia pélvica?

Los músculos del suelo pélvico rodean la uretra, la vagina, el perineo, el pene, el escroto y el recto y permiten que el sistema genital y urinario desarrollen correctamente sus funciones. Por tanto, desempeñan un papel relevante en la vida sexual, tanto que su entrenamiento mediante la llamada gimnasia pélvica no sólo ayuda a controlar algunas disfunciones sexuales -eyaculación precoz, anorgasmia, disfunción eréctil-, sino que también permite intensificar la sensación de placer que se obtiene con el orgasmo.

En la mujer, este conjunto de músculos y ligamentos se sitúan entre la parte inferior del abdomen y el recto, sujetando la vejiga y el útero en su posición correcta. En el hombre, alcanzan desde el pubis a la rabadilla, controlan la eyaculación y mantienen la posición de la uretra, el pene y el recto.

La gimnasia pélvica tiene precisamente como objetivo ejercitar estos músculos y adquirir el control de los mismos, de modo que se pueda retrasar la eyaculación e intensificar el orgasmo, aunque también cumple con finalidades terapéuticas en relación a la incontinencia fecal y urinaria, el prolapso de útero o recto e incluso algunos casos de disfunción eréctil.

Gimnasia pélvica


La gimnasia pélvica se hace importante a partir de los 50 años tanto en hombres como en mujeres, ya que los músculos del suelo pélvico se debilitan a consecuencia de:

  • La menopausia y la andropausia.
  • Ciertos cambios hormonales.
  • Tos crónica.
  • Estrés.
  • Obesidad.

Hay distintos modos de realizar gimnasia pélvica. Quizás los más sencillos, y no por ello menos eficaces, son los llamados ejercicios de Kegel, que consisten en contraer los músculos del ano, mantener la contracción durante unos segundos y relajar. El ejercicio se realiza sentados en el suelo, doblando las piernas y colocando la planta de los pies en el suelo. Se recomienda realizarlo en series de 10 ó 15 de tres a cuatro veces al día.

Otro modo de fortalecer los músculos pélvicos es realizando ejercicios abdominales hipopresivos. Estos consisten en contraer el abdomen (metiendo la tripa) al tiempo que se inspira profundamente, se mantiene la tensión durante unos segundos y luego se expira y se relaja todo. Tras una pausa se vuelve a repetir. De este modo, se trabajan los abdominales y al mismo tiempo se provoca el movimiento reflejo de los músculos del suelo pélvico, tonificando ambos grupos musculares.

La gimnasia pélvica practicada con regularidad es una técnica muy eficaz para tratar los problemas que genera la pérdida del tono muscular del suelo pélvico. Pero también lo es para disfrutar con plenitud de la vida sexual.

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