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La mamoplastia de reducción de pecho o reducción mamaria es una técnica quirúrgica, que permite disminuir y remodelar el tamaño de los senos, consiguiendo unos pechos más pequeños y firmes, proporcionados con el resto del cuerpo.
En una primera consulta, el cirujano valorará el tamaño y forma de los senos y la elasticidad de la piel para dar un diagnóstico y evaluar las opciones más adecuadas para llevar a cabo la reducción de pecho.
La intervención se realiza siempre en un quirófano bajo anestesia general y tiene una duración de entre 2 y 4 horas. Gracias a esta técnica el cirujano elimina el exceso de piel, grasa y tejido mamario de la paciente, recolocando la areola y el pezón en su nueva posición. Como norma general, la paciente recibirá el alta médica de 2 a 4 días más tarde (siempre según criterio médico).
Aquellas personas que no se encuentran conformes, por cualquier razón, con el excesivo tamaño de sus mamas, pueden someterse a una reducción mamaria.
Los síntomas de un crecimiento exagerado de las mamas se reflejan principalmente en el área de la columna cérvico-dorsal. El dolor es el síntoma más frecuente, asociándose a veces a la dificultad respiratoria, alteraciones en las características de la piel y posiciones viciosas a la hora de caminar. A veces encontramos una profunda marca en los hombros, que refleja el elevado peso de las mamas de la paciente, y constituye un signo prácticamente inconfundible de la enfermedad.
La cirugía de reducción de mamas no está recomendada en mujeres que tengan previsto dar de mamar tras un embarazo.
Los resultados de la reducción de pecho son inmediatos ya que tras la operación, la paciente deja de sentir dolor de espalda y cuello al disminuir el volumen excesivo de la mama, descargando el peso de la columna vertebral y los hombros. Los beneficios físicos y también estéticos se observan tras la intervención. La paciente llevará un vendaje compresivo durante la primera semana, para sustituirlo por un sujetador especial. Los puntos se retiran a partir de la primera semana y las posibles molestias se controlan con la medicación prescrita por el cirujano.
Normalmente, en una o dos semanas se puede llevar una vida normal evitando realizar esfuerzos físicos bruscos. Aunque es totalmente normal la aparición de hematomas y cierta hinchazón en el período postoperatorio, habitualmente pasado un mes la recuperación suele ser completa.
Para ello, Sanitas cuenta con destacados especialistas, centros de primer nivel y una amplia gama de cirugías y tratamientos médico estéticos a los que podrás acceder, con una financiación muy ventajosa, seas o no seas cliente de Sanitas*.
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La cobertura de una reducción de pecho depende de la causa de la intervención y de las condiciones de la póliza o del sistema público. Cuando existe una indicación médica por síntomas como dolor de espalda, cuello u hombros, el caso debe valorarse individualmente; Sanitas Hospitales puede informarte sobre cobertura, contratación privada y presupuesto.
Las cicatrices de una reducción de pecho dependen del volumen que se retire, la elasticidad de la piel y la técnica quirúrgica; pueden situarse alrededor de la areola, en vertical y, en algunos casos, en el surco mamario. El cirujano plástico de Sanitas Hospitales explicará el patrón previsto y las pautas de cuidado y seguimiento para favorecer su evolución.
El precio de una reducción de pecho varía según la complejidad, la técnica, las pruebas y las necesidades de cada paciente. Tras la valoración con cirugía plástica en Sanitas Hospitales se facilita un presupuesto personalizado y se informa de las condiciones vigentes, incluida la posible financiación.
La reducción de pecho o mamoplastia de reducción normalmente elimina exceso de piel, grasa y tejido mamario y remodela la mama sin necesidad de implantes. En casos concretos puede plantearse otra técnica; el cirujano plástico de Sanitas Hospitales indicará la opción que mejor se adapte a la anatomía y al resultado buscado.
La recuperación tras una reducción de pecho es progresiva: muchas pacientes retoman actividades cotidianas ligeras en una o dos semanas y la recuperación general suele avanzar durante el primer mes. Los plazos cambian según la técnica y la evolución, por lo que Sanitas Hospitales facilita pautas personalizadas sobre sujetador posquirúrgico, curas, ejercicio y revisiones.
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