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La abdominoplastia es una intervención de cirugía estética destinada a eliminar el exceso de piel y grasa del abdomen, además de mejorar la firmeza de los músculos abdominales. Su objetivo es mejorar el contorno abdominal y conseguir una zona más firme y proporcionada.
En función de las características de cada paciente, el cirujano puede recomendar una mini abdominoplastia o una abdominoplastia completa. También puede combinarse con una liposucción cuando existe grasa localizada.
La primera consulta permite estudiar cada caso de forma individual y resolver las dudas sobre la intervención. Durante esta valoración, el cirujano plástico tendrá en cuenta aspectos como:
A partir de esta valoración, el especialista podrá determinar si está indicada una mini abdominoplastia, una abdominoplastia completa o su combinación con una liposucción.
Una vez determinada la técnica más adecuada, el cirujano explicará al paciente cómo será la intervención, el tipo de anestesia previsto y las indicaciones que deberá seguir antes de la cirugía.
También es importante informar al especialista sobre tratamientos o medicamentos que se estén tomando, posibles cambios importantes de peso, hábitos como el tabaquismo y cualquier antecedente médico relevante.
El equipo médico facilitará las pautas necesarias para preparar la intervención de forma individualizada.
La abdominoplastia se realiza en quirófano y la técnica puede variar según las características de cada paciente.
Antes de comenzar, se administra el tipo de anestesia que el equipo médico considere más adecuado. En una abdominoplastia completa es habitual utilizar anestesia general, aunque la decisión dependerá siempre de la valoración médica.
El cirujano realiza una incisión en la parte baja del abdomen, procurando que la futura cicatriz quede en una zona que pueda disimularse bajo la ropa interior.
A continuación, se elimina la piel sobrante y, si es necesario, se mejora la firmeza de los músculos abdominales. Cuando existe grasa localizada, la cirugía puede combinarse con una liposucción para mejorar el contorno de la zona.
En una abdominoplastia completa también puede ser necesario adaptar la posición del ombligo al nuevo contorno abdominal.
Una vez finalizado el procedimiento, se cierran las incisiones y se realiza la cura correspondiente. En determinados casos, el equipo médico puede indicar temporalmente el uso de drenajes o prendas de compresión.
Como referencia, una abdominoplastia completa puede durar entre 2 y 4 horas, mientras que una mini abdominoplastia suele requerir menos tiempo. El cirujano indicará la duración aproximada prevista durante la valoración previa.
Después de la intervención es habitual presentar inflamación, sensación de tirantez o molestias en la zona abdominal.
Durante la recuperación es importante:
En Sanitas, el paciente recibe pautas individualizadas antes del alta y seguimiento por parte del equipo médico. Los tiempos de recuperación pueden variar, por lo que las recomendaciones concretas serán siempre las indicadas por el cirujano en cada caso.
La abdominoplastia permite mejorar el contorno del abdomen, eliminando piel sobrante y tratando, cuando está indicado, grasa localizada y falta de firmeza de los músculos abdominales.
Los resultados pueden mantenerse a largo plazo, especialmente cuando se conserva un peso estable y unos hábitos de vida saludables. Sin embargo, factores como nuevos cambios importantes de peso o futuros embarazos pueden modificar el aspecto del abdomen con el tiempo.
La evolución y el resultado final dependen de las características de cada paciente y del proceso de recuperación.
La abdominoplastia puede estar indicada en personas que presentan cambios en la zona abdominal que no mejoran únicamente con dieta o ejercicio. Cada caso debe ser valorado de forma individual por uno de nuestros cirujanos plásticos.
Puede ser una opción para:
Durante la primera consulta de valoración, el cirujano estudiará las características del abdomen, el estado general de salud y las expectativas del paciente para determinar qué tratamiento puede ser más adecuado.
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La cobertura de una abdominoplastia depende de la causa médica, de las condiciones de la póliza y de la valoración del especialista. Cuando la finalidad es exclusivamente estética, normalmente no se incluye como prestación. El equipo de Sanitas Hospitales puede revisar tu caso y orientarte sobre cobertura, alternativas y presupuesto.
El precio de una abdominoplastia en Sanitas se calcula de forma personalizada tras la valoración del cirujano plástico. Depende de la técnica, la complejidad y de si se combina con otros procedimientos. La primera consulta gratuita permite definir el tratamiento, qué incluye el presupuesto y las opciones de financiación disponibles.
La recuperación de una abdominoplastia es progresiva y varía según la técnica y cada paciente. El cirujano de Sanitas Hospitales planificará las revisiones y te indicará cuándo volver al trabajo, conducir, hacer ejercicio y recuperar tus actividades habituales con seguridad.
Después de una abdominoplastia, el ombligo debe mantenerse limpio y seco y cuidarse siguiendo las curas prescritas. No apliques cremas, antisépticos ni apósitos por tu cuenta. En las revisiones de Sanitas Hospitales, el equipo comprobará la cicatrización y adaptará los cuidados a tu evolución.
La inflamación abdominal es habitual tras una abdominoplastia y disminuye gradualmente. Usar la faja según la indicación médica, caminar de forma progresiva, hidratarse y evitar esfuerzos puede ayudar. Consulta con el equipo quirúrgico si la hinchazón aumenta, aparece dolor intenso o notas un cambio inesperado.
Tras una abdominoplastia suele aconsejarse dormir boca arriba, con el tronco y las piernas ligeramente flexionados para reducir tensión en la cicatriz. La duración del uso nocturno de la faja depende de la técnica y de tu evolución; el cirujano indicará cuándo retirarla con seguridad.
No conviene levantar peso durante la primera fase de recuperación de una abdominoplastia. La vuelta a las cargas, al gimnasio o al cuidado de niños debe ser gradual y autorizada por el cirujano, según la cicatrización y el tipo de intervención realizada.
Los masajes después de una abdominoplastia no son necesarios en todos los casos. Solo deben realizarse si los prescribe el equipo médico; la técnica, frecuencia y número de sesiones se adaptan a la inflamación, la cicatrización y el procedimiento realizado.
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