Autocontrol de la ira

Como cualquier emoción, la ira es un hecho normal, configurando la respuesta ante situaciones de frustración, agresión, violencia, injusticia, etc. Se manifiesta en forma de enfado, irritación o rabia, pero también puede dar paso a la agresividad verbal o física, provocando peleas y confrontaciones y muchas veces volcándola sobre personas que nada han tenido que ver con el hecho que la ha desencadenado. Asimismo, su represión –no así su control– puede servir para intensificarla aún más.

La ira, por tanto, es una emoción que puede desencadenar conductas inadecuadas y agresivas, por lo que es importante aprender tanto a prevenirla como a controlarla en el caso de que se produzca. La identificación de las situaciones que pueden provocarla y su evitación cuando éstas se presentan es la mejor manera de que la ira no llegue a producirse. Pero ¿qué se puede hacer para controlarla cuando se produce el ataque de ira? Muchas personas tienen sus propias estrategias, pero en ocasiones éstas pueden ser inadecuadas o cuando menos generadoras de una gran frustración, como puede suceder al reprimirla.

Sin embargo, los psicólogos recomiendan diferentes técnicas para poder hacerlo con efectividad:

Autocontrol de la ira

  • Respiración profunda. Se puede utilizar antes, durante y después de que se haya producido la ira. Consiste en realizar un ejercicio de respiración abdominal inspirando profundamente mientras se cuenta hasta cuatro, conteniendo el aire durante un tiempo equivalente y soltándolo siguiendo la misma pauta, repitiendo el proceso varias veces hasta que la emoción se atenúe.
  • Detención del pensamiento. Se trata de tomarse la molestia de pararse (decir ¡Basta!) a identificar los pensamientos negativos que se generan en relación a uno mismo u otras personas cuando se siente la ira y transformarlos uno a uno en pensamientos positivos. Requiere práctica, pero es una buena manera de eliminar los sentimiento de odio, culpa, fracaso, etc.
  • Relajación muscular. Es una técnica que exige un entrenamiento previo, pero que se aprende con facilidad y resulta muy efectiva en estados de ansiedad e ira. Consiste en sentarse cómodamente con los ojos cerrados y relajar uno a uno los diferentes músculos del cuerpo siguiendo un recorrido ordenado que se inicia en los pies y concluye en la cabeza, para luego pensar en que se está en un sito atractivo y que uno se encuentra totalmente relajado y sin preocupaciones. Si se realiza diariamente durante al menos diez minutos, llegará un momento en que se podrá poner en práctica de forma automatizada, con un efecto casi inmediato.

CONDICIONES DE USO DEL SERVICIO

La información facilitada por este medio no puede, en modo alguno, sustituir a un servicio de atención médica directa, así como tampoco debe utilizarse con el fin de establecer un diagnóstico, o elegir un tratamiento en casos particulares.

En este servicio no se hará ninguna recomendación, explícita o implícita, sobre fármacos, técnicas, productos, etc... que se citarán únicamente con finalidad informativa.

La utilización de este servicio se lleva a cabo bajo la exclusiva responsabilidad de los usuarios.