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Ortopedia doméstica: cómo adaptar el hogar a las necesidades de los mayores

La curva demográfica lo dice claro, cada vez somos más adultos en este país. De hecho, en la década de los noventa, la diferencia entre nacimientos y fallecimientos se situaba, según el INE (Instituto Nacional de Estadística), en escasamente 300.000 personas a favor de los primeros.
A este respecto es revelador el descenso del crecimiento de la población en las últimas dos décadas, en las que se ha pasado de 6.500.000 nacimientos en los años 70, a los 3.800.000 en los 90.

Son múltiples los interrogantes sociológicos que plantean los datos citados anteriormente, pero en los siguientes párrafos queremos centrarnos en torno a la idea de si estamos preparados para atender a esta población de edad cada vez más avanzada.

El INE estima que durante este año el número de personas mayores de 65 años roce los 7 millones, de los cuales, más del 60%, unos 4.200.000 personas, viven solas. "El 50% de las caídas no deja secuelas físicas de relevancia, pero en todos los casos hay un antes y un después a nivel psicológico" Al igual que cuando una pareja va a tener un hijo prepara hasta el último detalle para la comodidad y seguridad del mismo, ¿hacemos lo mismo con nuestros mayores, tanto si siguen viviendo solos como si viven con nosotros?.

En los últimos años se está avanzando mucho en el campo de la ortopedia doméstica para mayores, cuyo objetivo básico es la mejora de su calidad de vida así como de las personas que los atienden. Veamos qué podemos hacer por nuestros mayores.

Un hogar más seguro y cómodo para nuestros mayores

Más del 30% de los mayores de 65 años se cae una vez al año, y la mitad de éstos se caerán más de una vez. El 50% de estas caídas no dejan secuelas físicas de relevancia, pero en todos los casos hay un antes y un después a nivel psicológico.

El "síndrome post-caída" representa una pérdida de confianza en las propias capacidades y el miedo a volver a caerse conlleva importantes modificaciones en sus hábitos de vida previos.

La caída se ocasiona por dos tipos de causa o por una combinación de las mismas. Las causas intrínsecas son las referidas al propio estado de salud de la persona, como en esos casos en los que una rotura de hueso es causa y no consecuencia de una caída, y las extrínsecas al entorno, como las causadas por la vestimenta o el mobiliario.

El 70% de las caídas son por este motivo y, de ellas, más de tres cuartas partes ocurren en el dormitorio o el cuarto de baño.

Medidas preventivas

Entre las medidas preventivas para paliar los principales factores de riesgo se consideran prioritarias todas aquellas referentes a la adecuación del propio hogar, como:

  • Situar los interruptores de la luz a la entrada de las habitaciones y en un lugar accesible.
  • Dejar el baño, el pasillo y el dormitorio con luz nocturna.
  • Evitar las alfombras o si las hay adherir los bordes o las esquinas al suelo.
  • Si hay escaleras, tenerlas siempre iluminadas y con peldaños de altura máxima de 16 cm.
  • Utilizar asideros y alfombrillas antideslizantes en el baño y tener alto el inodoro.
  • En el dormitorio, las camas anchas y de altura adecuada, evitando muebles bajos y deslizantes.

También existe una serie de reformas muy habituales en las casas en las que habitan personas mayores de 65 años. Entre ellas destacan las referidas a la mejora de la iluminación natural, la adecuación de la habitabilidad, así como la redistribución interior de mobiliario con el fin de lograr una mayor comodidad y seguridad de la persona mayor.

Adaptaciones ortopédicas para evitar accidentes domésticos

La reciente aparición de productos ortopédicos para mayores en el mercado, hasta ahora bastante desconocidos, tienen como fin lograr una casa más accesible que permita en los mejores casos la máxima independencia de los mayores y, en los peores, mejorar enormemente las condiciones para los afectados y para quienes los atienden

Los puntos donde las dificultades son máximas para las personas mayores son el dormitorio y el cuarto de baño. Para quienes viven solos, ambas estancias son origen de numerosos accidentes domésticos; para quienes necesitan atención, son las habitaciones donde desenvolverse aún con ayuda es más difícil. En este campo la investigación es constante, y el reto del sector es idear y diseñar nuevos productos para resolver eficazmente viejas necesidades.

Veamos algunas de las soluciones que estos fabricantes proponen para:

  • El dormitorio. Existen unos asideros que facilitan la incorporación de la cama, así como unas barras laterales plegables en ella para las personas que se muevan mucho a las noches.

    A quienes tienen la movilidad más mermada, hay una silla a la que se le quita el respaldo y permite levantar a la persona de la cama casi sin esfuerzo. Así mismo existen soluciones más sofisticadas como las grúas de pequeño formato.
    Por otra parte, hay somieres y colchones especiales que garantizan el mejor descanso al mismo tiempo que evitan la aparición de escaras si se tiene que permanecer mucho tiempo en reposo. Para mayor comodidad de los mayores, hay respaldos para mantenerse incorporado en la cama, así como mesas acoplables para leer, escribir o comer en ella.

  • El cuarto de baño. Existen varios tipos de asideros para manejarse cómodamente en el habitáculo. Por su parte, los elevadores para la taza del inodoro mejoran considerablemente el acceso al mismo ya que, en la mayoría de los casos, éste resulta demasiado bajo y, por tanto, la incorporación es más difícil. En los casos de menor movilidad, hay estructuras más complejas de acceso, así como sillas inodoro o sillas adaptables al mismo.
  • Para la ducha y la bañera la necesidad de adaptación se hace más patente ya que es el momento en el que se corre el mayor riesgo de un resbalón. Los asientos para ducha y bañera en sus diferentes variantes garantizan la máxima seguridad en el lavado diario y no necesitan de espacio ni instalación alguna.

Y para los amantes de los baños relajantes existe el "acuatec": un aparato que les permite sentarse a la altura de la bañera para introducirse en ella e irse bajando con una palanca hasta llegar al fondo. Para salir no tienen más que repetir la operación a la inversa. Aun si sólo se quiere lavar la cabeza hay bandejas como las de las peluquerías que se adaptan a cualquier asiento.

En relación a la dificultad de desplazamiento de las personas mayores, hay también andadores que son de una gran ayuda. Los hay de todos los tipos, fijos y con ruedas, con asiento y hasta con una cesta metálica para llevar cosas de un lado a otro.

Si la persona no puede moverse por sí misma, las grúas y las sillas de ruedas fijas posibilitan el traslado por la casa y las pequeñas rampas de quita y pon hacen accesible la entrada a las estancias con escalones.

En estos casos hay accesorios y plataformas para poder subir hasta escaleras de caracol con toda seguridad. s de menor movilidad, hay estructuras más complejas de acceso, así como sillas inodoro o sillas adaptables al mismo.

Artículo redactado por www.sanitas.es bajo la supervisión médica del Dr. Ignacio Orive.

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