¿En qué consiste la poliomelitis?

    
La poliomelitis es una enfermedad de origen infeccioso, altamente contagiosa, que afecta por lo general a niños menores de cinco años y está causada por el denominado poliovirus, que invade el sistema nervioso. En uno de cada 200 niños infectados puede causar una parálisis irreversible, habitualmente en las piernas. Pero en aproximadamente un 5% de los casos de parálisis ésta puede llegar a afectar a los músculos que regulan la respiración y causar la muerte del paciente. Puede contraerse por contacto directo con una persona infectada o con moco, flemas o heces infectados. El tiempo de incubación de la enfermedad puede oscilar entre los siete y los catorce días

Lo más importante en relación a esta enfermedad es que existe una vacuna cuya eficacia es superior al 90%, por lo que es fácilmente prevenible si se administra la vacuna durante los primeros años de vida, atendiendo a las indicaciones del calendario vacunal. Esto ha permitido que en la actualidad esta enfermedad únicamente se de con cierta frecuencia en determinadas zonas de Asia y África, mientras que en el resto del mundo la vacunación universal ha hecho que esté casi erradicada. En los países desarrollados los pocos casos de poliomelitis que se producen suelen darse en niños que no han sido vacunados, por decisión de sus padres.

Poliomelitis

Síntomas de la poliomelitis

Se diferencian tres tipos de poliomelitis en función de los síntomas que se manifiestan:
  

  • Subclínica o asintomática: supone aproximadamente el 90% de los casos y se caracteriza por ser asintomática o en todo caso presentar síntomas inespecíficos que se mantienen durante apenas tres días: malestar general, fiebre, cansancio, dolor de garganta y en ocasiones vómitos y diarrea.
  • Clínica o preparalítica: corresponde al 5% de los casos. Primero se producen los mismos síntomas que en la poliomelitis subclínica, pero en este caso el virus entra en el sistema nervioso central y se producen dos fases sucesivas con síntomas diferentes. En la primera se producen picos de fiebre muy alta (39ºC) con fuertes dolores de cabeza. En la segunda se advierte rigidez de nuca y espalda, taquicardias, sudor frío, diarrea y otros síntomas propios de la afectación del sistema nervioso.
  • Paralítica: es la forma más grave, ya que el daño que el virus infiere al sistema nervioso central es irreversible y afecta a las neuronas motoras que enervan los músculos, lo que origina su atrofia permanente, incapacitándolos para el movimiento. Generalmente afecta a las piernas, ocasionando, además de su parálisis, su deformación y parada del crecimiento. En un 5% de los casos la parálisis puede extenderse y afectar a la parte más alta de la médula espinal y por tanto a los músculos torácicos, impidiendo la respiración y, como consecuencia, llegar a causar la muerte del paciente.
     

Tratamiento de la poliomelitis

No hay ningún tratamiento específico para la infección por poliovirus o pliomelitis, por lo que éste debe centrarse en controlar los síntomas que se producen en el transcurso de la enfermedad: analgésicos y calor para reducir los dolores de cabeza y espalda o los espasmos, antipiréticos para la fiebre, etc. En los casos en que se produce la parálisis de una o las dos piernas, será necesaria la fisioterapia, el uso de aparatos ortopédicos, calzado especial y en algunos casos cirugía. En los más graves puede ser necesaria la respiración asistida.

 

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