¿Qué son los implantes cocleares?

El implante coclear es un dispositivo de alta tecnología que consta de dos partes, una de las cuales se implanta en el oído interno y la otra en el cráneo. Funciona como un transductor, es decir, transformando en sonido las señales eléctricas que llegan al nervio auditivo, de tal modo que permite oír a personas sordas o con hipoacusia severa. Hay que dejar muy claro, no obstante, que su funcionamiento no tiene nada que ver con el de un audífono, que se limita a amplificar sonidos, sino que se trata de una prótesis que sustituye a la cóclea –de ahí su denominación– más conocido como caracol por su forma espiral y que es donde realmente residen el sentido del oído.

Este dispositivo está constituido por dos partes: una interna que se integra en el cráneo y otra externa que permite procesar el sonido y se coloca en el exterior aproximadamente un mes después que la primera, cuya implantación se realiza mediante cirugía y anestesia general. Ésta, a su vez, consta de un dispositivo que se coloca en el hueso temporal, del que salen dos hilos: uno es el de masa, que se inserta en el músculo temporal, mientras que el otro lleva uno o dos electrodos en su extremo que se introducen en la cóclea.

La parte externa del dispositivo, que se coloca habitualmente en la parte posterior del pabellón auditivo, consta de un procesador de sonidos y una bobina. El primero capta la información sonora del entorno y luego selecciona los sonidos útiles y los codifica en señales eléctricas que se envían a la bobina y de ahí, mediante radiofrecuencia a la parte interna del dispositivo, que será la encargada de estimular el nervio auditivo mediante el o los electrodos ubicados en la cóclea.

implantes cocleares sensación auditiva

Candidatos al implante coclear

La selección de las personas a las que se implanta este tipo de dispositivos es muy rigurosa y se deben cumplir una serie de requisitos:
  

  • Niños menores de cinco años y con sordera o hipoacusia severa. Generalmente, no siempre, se excluye a los hijos de padres sordos que se comunican mediante el lenguaje de signos.
  • Adultos que hayan utilizado previamente un audífono y que, por tanto, puedan hablar y tengan memoria auditiva.
  • El receptor del implante coclear debe estar vacunado frente a la meningitis y no puede padecer otras enfermedades que impidan la cirugía al no poder administrarles anestesia general (en muy pocos casos se podría utilizar una anestesia local muy fuerte).
      

La recuperación de la intervención quirúrgica para la colocación del implante dura entre tres y cinco semanas. Sólo entonces se puede conectar a la parte exterior del dispositivo y proceder a su calibrado utilizando un programa individualizado. En este momento se inicia un largo proceso de rehabilitación que se inicia aprendiendo a discriminar el sonido del silencio, luego a diferenciar los sonidos y finalmente a identificarlos, reconocerlos y comprenderlos.

Los resultados finales dependen de cada paciente pero en general puede decirse que todos obtienen una claro beneficio: se recupera la sensación auditiva, se distinguen sonidos diferentes, se identifican los más cotidianos, facilita la comprensión de conversaciones apoyándose en la lectura de los labios y ayuda a mejorar el control de la voz propia.      

   
  

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