Consecuencias de la obesidad mórbida

Una obesidad se considera mórbida cuando el IMC es superior a 40, en tanto que el de una persona con peso normal se sitúa por debajo de 25. Si en los últimos años la obesidad es un problema de salud creciente incluso entre la población infantil, en lo que respecta a la obesidad mórbida cabe decir que entre 1993 y 2006 su incidencia aumentó en España más del 200%, manteniéndose su tendencia ascendente en los últimos años. Y ello a pesar de las graves consecuencias que para la salud tiene esta enfermedad.

Los datos que aportan los diferentes estudios deben ser una llamada de atención para las personas que presentan este problema: los hombres con obesidad mórbida de entre 25 y 35 años presentan una mortalidad 12 veces mayor que los de peso normal, mientras que la mortalidad de los hombres que tienen un 50% de exceso de peso es el doble que l de los de peso normal, al tiempo que se incrementa en cinco puntos si son diabéticos y en cuatro si presentan patologías del aparato digestivo.

Ello implica que la principal consecuencia de la obesidad mórbida es un importante riesgo de muerte prematura, tanto más cuanto mayor es el IMC. Las enfermedades cardiovasculares son probablemente la causa más importante de esta elevada mortalidad y también la más conocida, ya que con ella coexisten la diabetes tipo 2, la hipetensión arterial, la hipercolesterolemia, la arterioesclerosis, etc.

Consecuencias de la obesidad mórbida

Pero lo cierto es que esta patología conlleva numerosas complicaciones que afectan de forma muy significativa a las personas con este tipo de obesidad:
  

  • Una mayor propensión a desarrollar un cáncer.
  • Insuficiencia venosa crónica.
  • Trombosis venosa profunda.
  • Enfermedad e insuficiencia renales.
  • Cálculos biliares.
  • Gota.
  • Intolerancia al calor.
  • Deterioro del sistema inmune.
  • Síndrome del túnel carpiano.
  • Insuficiencia respiratoria.
  • Trastornos del sueño con somnolencia diurna.
  • Apnea del sueño.
  • Problemas de cicatrización de heridas y mayor riesgo de infección de la misma.
  • Disfunción sexual.
  • Infertilidad.
  • Desequilibrio hormonal y alteraciones de la menstruación.
  • Enfermedades hepáticas.
  • Problemas musculoesqueléticos y articulares.
  • Problemas de movilidad.
  • Mayor riesgo de sufrir complicaciones del embarazo.
  • Pancreatitis.
  • Muerte súbita.
  • Incontinencia urinaria.

  
Pero a todos estos problemas físicos hay que añadir el impacto psicológico de la obesidad mórbida, que se traduce en una pérdida de autoestima, depresión, la dificultad para encontrar pareja y en los casos más graves el aislamiento social.

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