Ácido hialurónico y artritis


Todavía es un tema motivo de controversia, pero ya existen algunos estudios que avalan el uso del ácido hialurónico para el tratamiento de diversas patologías de degeneración articular, tales como la artrosis, la osteocondritis y las fases iniciales de la artrosis. Hay que tener en cuenta que esta sustancia forma parte del líquido sinovial, que actúa como lubricante en las articulaciones, evitando la sobrecarga por el peso del cuerpo y facilitando los movimientos articulares sin que se produzca fricción entre los huesos que la conforman.

Los estudios realizados han demostrado la utilidad de las infiltraciones con ácido hialurónico en las fases leves y moderadas de las patologías antes citadas reduciendo el dolor y mejorando la funcionalidad de la articulación. Los efectos de este tratamiento se mantienen durante un periodo de seis meses.

Ácido hialurónico y artritis

Los estudios muestran cómo la concentración de esta sustancia en el líquido sinovial aumenta en un 13%, lo que sugiere que la inyección de la forma sintética del ácido hialurónico promueve su formación endógena. Se considera que actúa aumentando la viscosidad del líquido sinovial, además de inhibir los mediadores de la inflamación articular.

En los estudios realizados en pacientes con artrosis de rodilla que han estado en tratamiento durante un año, se ha podido constatar una clara mejoría en lo que respecta a los criterios de calidad de vida definidos para esta enfermedad: andar, subir y bajar escaleras, entrar y salir de vehículos, etc.

En relación a la artritis,  la Agencia Europea del Medicamento (EMEA) ha autorizado el uso de las infiltraciones de ácido hialurónico como tratamiento del dolor causado por esta patología articular en hombros, rodillas, codo, muñecas, tobillos y dedos de las manos y los pies. También está aprobado para el tratamiento de artritis de la articulación temporomandibular (ATM) y de las facetarias de la columna vertebral.

La mejoría de los síntomas de la artritis se empieza a notar a las 24 horas de haberse realizado la infiltración y se mantiene durante un periodo de 6-8 meses, momento en que debe realizarse una nueva infiltración para continuar con el control del dolor y la inflamación. La dosis de cada inyección de ácido hialurónico dependerá de la articulación, oscilando entre 1 ml en las más pequeñas a 3 ml en las más grandes.

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