¿Es inevitable el deterioro mental?

Nos hacemos mayores pero, ¿Es inevitable el deterioro mental? El planeta se enfrenta en este siglo a un destacado envejecimiento de su población. En el año 2000 las personas mayores de 60 años conformaban el 10% de la población mundial, mientras que para el 2050 se prevé que esta cifra se sitúe en el 21%.

Este envejecimiento demográfico general se ve acentuado en los países occidentales. Ese hecho hace que sean muchas las preocupaciones sociales que surgen en torno a esta realidad demográfica. Por ello, entre los días 8 y 12 de abril tendrá lugar en Madrid la II Asamblea Mundial sobre el Envejecimiento, organizada por Naciones Unidas y que reunirá a representantes, en su mayoría ministeriales, de 160 países.

Una de las principales cuestiones a tratar será el retraso de la edad de jubilación. Este hecho nos interesa especialmente porque viene a incidir en la consideración de las personas mayores como activas socialmente y productivas profesionalmente.

Son muchos los casos de personas prejubiladas y jubiladas que entran en una depresión al sentir que se les aparta del mundo laboral por no ser ya válidas, útiles para la comunidad.

Aún a pesar de conservar intacto un alto porcentaje de la capacidad intelectual, el nivel de actividad de la persona mayor puede llegar a verse reducido al mínimo, lo que a medio plazo genera una pérdida de agilidad mental.

En este artículo pretendemos hacer ver que, independientemente de estar activo laboralmente, el deterioro mental de las personas mayores se puede relativizar o, al menos, compensar.

Evidencias científicas parecen sugerir que aquellos que continúan ejercitando su cerebro pueden de alguna manera atenuar el declive mental relacionado con el envejecimiento. Los siguientes párrafos explican cómo hacerlo."Son muchas las actividades que pueden servir de estimulante mental. Nunca es demasiado tarde empezar a tocar un instrumento musical, aprender un idioma o completar los estudios no finalizados en la juventud".

La sustancia gris

El peso del cerebro es de 1"4 kgs. Aproximadamente contiene en torno a 100.000 millones de células nerviosas (neuronas) conectadas por conexiones denominadas sinapsis. La mayor parte del cerebro está compuesta por estas neuronas, conocidas en su conjunto como sustancia gris.

El material aislante que recubre cada neurona es blanco, lo que hace que se conozca como sustancia blanca. A medida que envejecemos, la cantidad de sustancia gris y blanca disminuye. La sustancia gris normalmente representa en torno al 40% de la masa cerebral, pero en la senectud puede verse reducida a tan sólo un 20%.

Todo el mundo puede hacerlo

Aunque la agilidad mental (base de la capacidad cognitiva) tiende a disminuir con la edad y a pesar de que la gente suele tener más problemas de memoria conforme envejece, el deterioro del cerebro no es inevitable. Muchas personas se mantienen activas siendo octogenarias.

Por ejemplo, el Doctor Sir Richar Doll, tenía 50 años cuando identificó el vínculo definitivo entre el tabaco y el cáncer de pulmón, y en la actualidad, con 88 años, sigue trabajando en esta área de investigación. Sir Edmund Hillary, primer escalador del Everest en 1953, tiene hoy día 82 años y todavía se mantiene en forma y activo en la educación sanitaria en Nepal.

Junto a estos casos más ilustres se encuentran otros más cotidianos. Resulta obvio que las personas que se han esforzado por obtener logros académicos y profesionales están más predispuestas al aprendizaje y, por tanto, al ejercicio de la agilidad mental (y a la creación de nuevas redes neuronales).

No en vano, son muchas las actividades que pueden servir de estimulante mental. Nunca es demasiado tarde empezar a tocar un instrumento musical, aprender un idioma o completar los estudios no finalizados en la juventud.

Este es el caso de Trinidad Martín, publicado recientemente por el diario El País, que a los 95 años acaba de aprender a leer y a escribir para poder cartearse con su hijo.

Entrena el cerebro

Evidencias científicas parecen sugerir que aquellas personas mayores que continúan ejercitando su cerebro pueden de alguna manera atenuar el declive relacionado con el envejecimiento. Una escuela de pensamiento actual sugiere que esta compensación se produce por la formación de nuevos vínculos entre las neuronas existentes.

Esto significa que las personas mayores, aún a pesar de poder perder un gran número de neuronas, pueden establecer una nueva red entre las existentes al reconfigurar y tonificar el cerebro con tres acciones básicas: retar al intelecto mediante la actividad mental, hacer algún tipo de ejercicio físico (estimula el riego sanguíneo del cerebro) y mantener vínculos sociales.

También parece que es posible crear nuevas células cerebrales durante la vida adulta. Investigadores suecos y estadounidenses colaboran para entender si estas nuevas células llegan a madurar lo suficiente como para ser activas.

Pero a la par que nos entusiasma esta posibilidad de crear nuevas células, también debemos preocuparnos por mantener "en forma" aquellas que poseemos. El Dr. Peter Elwood y su equipo han llevado a cabo en Gales diversas investigaciones con la denominada "Cohorte de Caerphilly", un grupo de hombres de entre 45 y 59 años que han sido estudiados durante los últimos 20 años.

Aunque el grupo ha mostrado obvios deterioros mentales, aquellos que se han "enganchado" a la búsqueda del ocio intelectual y han mantenido el contacto social mantienen una mayor capacidad de razonamiento y lucidez.

Por ello, lo que la gente necesita hacer a medida que se hace mayor es entrenar la mente para concentrarse mejor. En personas que trabajan a diario con un alto grado de concentración, como el anteriormente citado Dr. Doll, esto no será una novedad, pero para el resto de los mortales esta tarea puede requerir de una variedad de trucos.

Estos pueden consistir en la asociación de colores o dibujos, en el mantenimiento de un diario, o en la lectura detenida de un periódico o libro. Actualmente, cada vez más, las personas están interesándose por Internet, donde muchas webs ofrecen tutoriales y juegos para ayudar a la conservación de la memoria.

Otros incentivos de la red son la disponibilidad de una gran cantidad de información sobre aficiones y curiosidades históricas así como la posibilidad de la comunicación vía e-mail con familiares o amistades situados en la distancia.

Por último, un estudio estadounidense, al examinar la relación entre la vida diaria y el declive cognitivo en un grupo de personas mayores, ha destacado la mayor importancia si cabe de los vínculos sociales. Los investigadores han evidenciado que las personas sin relaciones sociales se encuentran ante un mayor riesgo de episodios de pérdida de memoria.

Entrena el cuerpo

Mantener un cuerpo sano y activo fortalece las posibilidades de tener una mente sana y activa. Algunas de las enfermedades que pueden llevar a daños cognitivos son, entre otras, los trastornos vasculares, el alcoholismo o el estrés crónico (la incidencia de estos padecimientos puede verse reducida con un sano estilo de vida).

Se ha demostrado que el ejercicio físico beneficia a las funciones mentales claves tales como la memoria, la planificación o la organización debido, sobre todo, a la mejora de la circulación sanguínea que produce.

También se piensa que cierto grado del declive cognitivo de las personas mayores proviene de la reducción del riego sanguíneo al cerebro. Por ello, una buena solución a para mantener relaciones sociales así como para lograr un buen tono mental es hacerse socio de un centro o club deportivo que, por otro lado, son buenos lugares donde obtener información sobre buenos hábitos, dietas equilibradas y consumo de vitaminas y minerales.

Pulsa aquí para leer el artículo "Actividad física en las personas mayores"


Redactado por Bupa.com. Traducido, adaptado y ampliado por www.sanitas.es bajo la supervisión médica del Dr. Ignacio Orive.

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