Osteosarcoma

Se denomina osteosarcoma al cáncer óseo, que es un tipo de tumor maligno muy frecuente en adolecentes y en menor medida en los niños y las personas mayores de 65 años. Le edad habitual en la que se produce el diagnóstico es a los 15 años y en este momento la incidencia es mayor en los chicos que en las chicas, si bien en la infancia prácticamente no hay diferencias. Aunque puede producirse en cualquier hueso, por lo general suele afectar a los huesos grandes y en el punto de mayor ritmo de crecimiento, por lo que su localización más frecuente es en los brazos (húmero) y en las piernas (fémur, tibia y peroné).

Las causas del cáncer de hueso son poco conocidas, si bien en la actualidad se ha identificado una alteración genética que señala una predisposición a desarrollar este tipo de cáncer, aunque también está relacionado con el retinoblastoma, que afecta a los ojos. Se especula por ello que puede haber un condicionante genético de tipo hereditario. Sí se identificado una infección vírica causada por el virus de Rous como agenta causal de algunos casos de osteosarcoma. También algunas sustancias químicas podría causar ciertas alteraciones genéticas que propicien su desarrollo. Finalmente, la radiación podría ser una causa potencial.

Síntomas del osteosarcoma
Los signos o síntomas que pueden llevar a la sospecha y el diagnóstico de osteosarcoma son los siguientes:

  • Dolor óseo sin causa aparente.
  • Limitación del movimiento, que en el caso de las piernas se traduce en cojera y en el de los brazos en dolor al levantar algún objeto.
  • Fracturas que se producen al realizar un movimiento brusco y no por un golpe fuerte.
  • Enrojecimiento e inflamación de la zona en la que se encuentre el tumor, presentando sensibilidad dolorosa al tocarla.

El problema es que en muchas ocasiones el diagnóstico se retrasa por causas diferentes. As, por ejemplo, el dolor puede llevar presente muchos meses pero haber sido atribuido a una contractura muscular, algún otro tipo de lesión o al propio crecimiento de los huesos y sólo cuando éste persiste sin responder a ningún tipo de tratamiento convencional motiva un estudio con mayor profundidad.

Tratamiento del osteosarcoma
Una vez confirmada la existencia de un osteosarcoma, el tratamiento se inicia habitualmente después de haber realizado una biopsia mediante quimioterapia, con el objetivo de reducir el tamaño del tumor y de este modo generar un escenario que facilite la cirugía con la que se elimina todo el tejido canceroso. No obstante, aunque cada vez en menos casos, puede ser necesaria la amputación de la extremidad afectada.

También hay que considerar el hecho de que en el 80% de los casos se considera que existe micrometástasis que en muy pocas ocasiones pueden ser detectadas, lo que proporciona un argumento más para el uso de la quimioterapia previa a la cirugía (neoadyuvante). Sin embargo, la presencia de metástasis empeora el pronóstico de la enfermedad.
Con respecto a la cirugía en los últimos años raramente se procede a la amputación del miembro afectado por el osteosarcoma, sino que se sustituye la parte del hueso eliminada con una prótesis, lo que permite conservar el miembro y mantener su funcionalidad. La amputación sólo se lleva a cabo si se han visto afectados grandes vasos o nervios o cunado la extirpación del tumor implca una pérdida significativa de su funcionalidad.

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