Fumar es un placer

Fumar es buscar satisfacción... por vía equivocada. Un cigarrillo no debe ser tomado como una aventura aislada, porque puede ser la apertura a crear un hábito destructivo. Y más que analizar el hecho de fumar es necesario ir a la raíz de lo que lo produce.

La sociedad occidental –creo que ahora la oriental también– vive una carrera desenfrenada de competencia, de compresión, de esperar los fines de semana cada vez con más anhelo.¡No digamos las vacaciones del calendario anual!

La insatisfacción que produce el no asumir de buen talante los horarios de trabajo cotidiano, las penurias de la propia existencia, hace que el ser humano busque una expansión más o menos afortunada, una distracción que disipe responsabilidades aceptadas o no.

Y entre la diversidad de expansión, la cruel industria del tabaco nos tienta con esos cilindros de papel de seda, que a modo de cartuchos de dinamita, se empaquetan y se cierran en cajitas con esquelas mortuorias con un contenido de insólitos e insolentes textos.

"El primer paso consiste en desviar nuestra ansiedad, con persistencia y sin agobio, hacia objetivos que sustituyan el placer de invadir los pulmones de ceniza en suspensión.".

Ciertamente, como se nos dice cuando no consideramos acertado un programa de TV por su vano contenido, “si quieres lo tomas y si no.. lo dejas; ¡nadie te obliga a verlo o hacerlo!”. Ante tanta perversidad de concepto social y tanta pasividad por parte de quien controla permisos, hemos de cuidarnos nosotros mismos, con reconvenciones sanitarias o sensatas.

El humo del tabaco es nocivo para la salud del fumador y de los que respiran el humo.

Obviamente, el primer paso consiste en desviar nuestra ansiedad, con persistencia y sin agobio, hacia objetivos que sustituyan el placer de invadir los pulmones de ceniza en suspensión. Se trata de un atentado por defectuoso suministro de oxígeno al metabolismo del corazón, arterias, cerebro, articulaciones..., además de un ataque directo al hígado, el gran purificador de tóxicos.

No obstante, si a pesar de todo lo que se dice y se dirá, mientras "fumando se espera a lo que uno o una quiera", seguiré machacando en vuestro beneficio:

  • Procurad hacer ejercicio físico que al menos compensa la deficiencia de oxígeno (un paseo de media hora, por ejemplo). También ejercicios de relajación.
  • Consumid abundantes hortalizas fundamentalmente de hoja verde (por su contenido de antioxidantes), además de frutas cítricas, yogures y cereales integrales.
  • Incrementad la dosis de remolacha, zanahoria, legumbres y el pescado azul.
  • Bebed agua abundante, 2 litros diarios, por ejemplo.
  • Eliminad grasa de origen animal, embutidos, patés, carnes rojas, alcohol y cerveza.
  • Añadir vitaminas E (400 UI) y C (500 mgs en desayuno y cena).
  • Añadir un multivitamínico con minerales en la cena.

¡Ah!.. Y dejar de fumar tampoco estaría mal. Intentadlo otra vez... y otra vez. Buscad apoyos y alternativas placenteras. Se consigue. Os lo aseguro.

Artículo firmado por el Dr. Carlos R. Jiménez

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