Bioestilo: apostar por soluciones sencillas


En 1968 Stanley Kubrick sorprendió con lo que ha quedado como un clásico de la ciencia ficción: "2001: Una odisea en el espacio". 

La cocina es también materia de "ciencia ficción nutritiva" por parte de algunas insensatas conclusiones sobre uso de alimentos y suplementos. Porque si fueran ciertas, aunque sólo en parte, las inefables virtudes fantásticas de alimentos, suplementos, ungüentos, bebidas y demás jeringonzas promocionadas por mercachifles, ya no digo que solo estaríamos sanos, sino que... ¡levitaríamos en el Cosmos como estrellas rutilantes!

No obstante, la cocina es un recinto encantado. Nos da pie para conocer no solamente los alimentos, sino repasar costumbres, gustos, iniciativas, actividad, autoestima, coherencia, insatisfacción, ansias...

La cocina es el símbolo de la complacencia humana, así como el baño lo es de la estética; el salón, del entorno familiar; el despacho, el emblema del trabajo; o el dormitorio, el paraíso del descanso y la intimidad.

Desde la lareira -la cocina gallega de aldea, donde se reunía la familia al calor del fuego-, el lar, el hogar dibuja un Bioestilo bondadoso y coherente: comer, descansar, convivir, planificar... Es ejemplo de aquella antigua armonía familiar, de pausa larga. Hoy día, a pesar de los horarios, se puede y debe encontrar el espacio de tiempo destinado a utilizar la cocina con menús simples, sabrosos, nutritivos.

La inteligencia de comer y gozar sin agobio pero con mesura, encierra cinco verdades orientales que debemos considerar:

  • Lo ficticio, el ansia, los excesos... favorecen comer en demasía.
  • El comer en demasía favorece el sobrepeso y la tendencia al sedentarismo.
  • El sobrepeso y el sedentarismo aumentan los humores densos y la enfermedad.
  • El exceso de humores densos y enfermedad conlleva lesiones físicas y mentales.
  • La lesión física y/o mental es merma personal, familiar y social.


Es congruente y sabio el cuidarse. Sencillamente consiste en practicar un bioestilo complaciente, diverso, menos instintivo. La mujer, generalmente, practica de forma inconsciente la Medicina Preventiva de la estética, del saber cuidarse armónicamente. El hombre, en general, comienza a desarrollar esa válida y recomendable autoestima.

Junto a la tendencia de buscar un Bioestilo armónico, dinámico ¿no sedentario- utilizar una cocina coherente, con más consumo de agua; más alimentos integrales y hortalizas; más proteínas marinas, legumbres y de corral; menos alimentos con contenido graso; más pescados azules; reglamentar hasta lo ocasional el dulce y las bebidas alcohólicas; pautar las horas de comida... ¡Más paseos!

En una decisión selecta, neta, de décimas de segundo, está la clave.

Como es habitual, para hechos puntuales, utilizar soluciones sencillas. Compensad los excesos con una ligera cena de sabroso caldo de hortalizas.

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