Protección solar más allá de las cremas

Cuando se acerca el verano, es habitual pasar revista a los fotoprotectores en crema o espray pero… ¿tenemos en cuenta que hay más formas de evitar el daño causado por el sol?

Las cremas solares no son las únicas herramientas de las que disponemos para hacer frente a la radiación ultravioleta. De hecho, casi el 40 % de los usuarios sufre daños causados por el sol por culpa de usar mal estos productos y buena parte de la población admite que solo recurre a los fotoprotectores, pero no usa las siguientes medidas adicionales:

Gafas de sol

Según los datos que manejan los especialistas, la población está más concienciada acerca del riesgo que representa el sol para la piel, pero no para los ojos, a pesar de que son muy similares en cuanto a severidad.

Los ojos son especialmente vulnerables a la acción nociva de la radiación ultravioleta y un exceso de sol provoca desde conjuntivitis y quemaduras corneales, hasta cataratas prematuras y degeneración macular precoz. Por este motivo, es importante proteger sus delicadas estructuras con unas gafas de sol adecuadas a la actividad que se va a realizar (uso diario, deportes acuáticos, actividades en alta montaña, navegación en alta mar…).

Eso sí, los oftalmólogos y ópticos optometristas advierten de que alrededor de la mitad de las gafas de sol que se venden en nuestro país son falsificaciones o no están homologadas. Esto representa un fraude económico, pero también un riesgo para la salud visual, ya que llevar unas lentes oscuras que no tengan el filtro solar adecuado es incluso peor que no llevar nada.

De esta forma, recomiendan comprar las gafas en establecimientos autorizados, contar con el consejo de un profesional y escoger modelos que cubran toda la superficie ocular, las cejas y los laterales de los ojos.

Gorros, sombreros y pañuelos

Incluso las personas más concienciadas de la necesidad de proteger la piel del cuerpo y la cara, suelen olvidarse de la cabeza, una zona en la que el sol recae con especial intensidad y que requiere de una protección extra, tanto si está cubierta de pelo como si no. Por este motivo, es conveniente completar la acción de las cremas solares con gorras, viseras, sombreros, gorros o pañuelos que bloqueen el paso de la radiación ultravioleta y protejan nuestro cuero cabelludo de las quemaduras. Asimismo, llevar la cabeza tapada contribuye a evitar insolaciones y golpes de calor.

Lo ideal es que el tejido de estas prendas sea transpirable y ligero y que, además, cubra las orejas, la nariz y la nuca. Si además tiene visera o ala ancha que proyecte una zona de sombra sobre la cara, el cuello y los hombros… mucho mejor.

Esta recomendación es especialmente importante para los hombres con poco pelo, bien porque lo han perdido, bien porque se lo han rasurado. Ellos deben ponerse fotoprotector en las áreas en las que no hay cabello, aunque lo idóneo es usar una gorra o un sombrero, ya que el sudor elimina la crema solar a gran velocidad.

¿Y la ropa?

A pesar de lo que pueda parecer, la ropa de manga larga, así como los vestidos y pantalones largos no son unos aliados tan leales a la hora de hacer frente al sol.

El motivo no es otro que los tejidos que mejor filtran la luz solar, que son la lana y el poliéster, no son los más apetecibles para esta época del año. Por su parte, el tejido estrella de la época estival es de los que menos poder antiradiación tiene; menos aún si está mojado.

Para colmo, los colores claros filtran peor que los oscuros, aunque en los meses de más calor solemos decantarnos por colores claros.

Los especialistas insisten en que la mejor manera de protegerse del sol es exponerse lo menos posible al astro rey y hacerlo de manera muy prudente, siendo conscientes de que las cremas no hacen milagros y que cualquier medida es mejor que nada, pero que cuantas más precauciones se tomen frente al sol, mucho mejor.

Escrito por Alejandra Rodríguez