Estrés.
Claves para comprenderlo, detectarlo y combatirlo.
Técnicamente, el estrés es una respuesta del organismo a cualquier demanda del exterior. Normalmente, lo relacionamos con sinónimo de enfermedad, pero realmente no es así, ya que cuando a lo largo de nuestra vida sufrimos diferentes cambios, casi siempre se produce un grado de estrés hasta que nos adaptamos.
Entendiéndolo como problema de salud, el estrés sería el resultado una situación vital o laboral en la que las presiones son más grandes que la capacidad de nuestro cuerpo para adaptarse y mantener nuestro equilibrio natural.
El estrés puede afectarnos a todos en cualquier momento de nuestra vida. Al igual que los trastornos emocionales y psicológicos que provoca, los problemas médicos vinculados al estrés se están convirtiendo en afecciones muy comunes. En nuestro mundo actual necesitamos aprender cómo evitar el estrés y cómo sobrellevarlo en el caso de que sea inevitable.
Claves del estres
Nuestro cuerpo ante el estrés
La mayoría de la gente reacciona mal ante el estrés, aunque hay personas que lo encuentran como un estímulo esencial, ya que les aporta el reto y la motivación necesarios para disfrutar de la vida y triunfar.
Así, el estrés puede motivar a ciertas personas, llevándolas hacia la consecución de logros que un modo de vida relajado jamás podría proporcionarles. De este modo, mientras que la mayoría de la gente se queja diciendo "no aguanto más este estrés", hay otros que dicen con orgullo "lo llevo bien".
El estrés tiene efectos físicos sobre nuestro cuerpo debido a que es parte del instinto que nos mueve a huir de los peligros que nos acechan. Al enfrentarse con la presión, los retos o el peligro, nuestro organismo produce hormonas como "cortisol" y adrenalina, que son las que producen los cambios en nuestro funcionamiento corporal para vencer estas situaciones.
Se denominan “hormonas de defensa”, y afectan a nuestro ritmo metabólico, ritmo cardíaco y presión sanguínea, preparando así a nuestro cuerpo para una óptima respuesta ante dichas situaciones de peligro.
No existe un test para diagnosticar el estrés, ya que cada persona reacciona de manera diferente ante él. Ante un hipotético cuadro de estrés, un médico tiene capacidad para explorar los síntomas físicos y para preguntar al paciente sobre los problemas que está teniendo y, descartando otras enfermedades, llegar a la conclusión de que se trata de un problema de estrés.
Tipología "estresante"
El estrés post-traumático es un tipo de estrés que puede afectar a cualquier persona que haya sufrido una experiencia extremadamente violenta o desagradable, como perder a una persona querida, presenciar una muerte violenta o una catástrofe, haber estado vinculado a un grave accidente de coche o haber sobrevivido a un incendio.
Por otro lado es importante diferenciar entre estrés temporal, que sabes que desaparecerá con relativa prontitud, y estrés crónico, que es a largo plazo. El estrés temporal puede ser tratado mediante técnicas de relajación, paseos o un descanso adecuado, mientras que el estrés crónico es más difícil de tratar.
El trabajador, el estrés y la hipertensión
Los trabajadores que tienen poco control sobre su trabajo son los más susceptibles de tener una hipertensión durante el horario laboral. La tensión arterial se mide mediante dos lecturas: la presión sanguínea diastólica o “baja” (cuando el corazón se relaja entre dos latidos) y la sistólica o “alta” (cuando el corazón se contrae y la sangre es conducida por las arterias).
La mayoría de los trabajadores que tienen una importante carga de responsabilidad, pero que no tienen autoridad, sufren estrés. Las personas con menos control sobre su trabajo, así como aquellos que están deprimidos o tienen una personalidad agria, poseen un enorme riesgo de enfermedades coronarias.
La hipertensión puede provocar daños en los vasos sanguíneos así como formación de coágulos de sangre, pudiendo ambos casos derivar en ataques de corazón, accidentes cerebro vasculares y fallo renal.
Enfoque vital anti-estrés
Si sientes que sufres estrés, intenta identificar los aspectos de tu vida que son más estresantes. A veces, puedes no ser capaz de cambiar o evitar dichos aspectos y, otras veces, los cambios muy sencillos en tu estilo de vida puede terminar con las situaciones estresantes. Entre las estrategias que ayudan a tratar el estrés se encuentran las siguientes:
- Delegar o compartir tus responsabilidades en el trabajo.
- Evitar la confrontación con los colegas problemáticos.
- Aprender a ser más positivo.
- Hacer ejercicio regularmente.
- Dar hueco al humor o al absurdo en situaciones estresantes.
- No asumir más tareas de las que sepas que puedes finalizar.
- Optimizar tu tiempo para hacer lo máximo posible.
- Charlar con amigos y parientes, compartiendo tus pensamientos y temores.
- Escuchar música o cds de relajación
Sintomatología psíquica y física del estrés
Síntomas psíquicos
- Cambios en el estado de ánimo; ansiedad, miedo fluctuaciones en el estado de ánimo, y sobre todo, irritabilidad constante con el resto de las personas.
- Dificultad a la hora de tomar decisiones.
- Pérdida del sentido del humor.
- Enfado contenido.
- Dificultad de concentración.
- Incapacidad de finalizar una tarea antes de comenzar con otra.
- Sentirse el blanco de la animosidad de otras personas.
- Sentirse incapaz de dar abasto.
- Falta de interés en hacer cosas después del trabajo.
- Cansancio constante.
- Pensamientos negativos hacia uno mismo: excesiva autocrítica, sentirse un fracasado.
Síntomas físicos
- Falta de apetito.
- Ansiedad por comer cuando se está bajo presión.
- Indigestiones frecuentes o ardor de estómago.
- Estreñimiento o diarrea.
- Insomnio.
- Tendencia a sudar sin razón aparente.
- Tics nerviosos, morderse las uñas, etc.
- Dolores de cabeza, calambres, espasmos musculares, náuseas.
- Impotencia o frigidez.
- Eczema en piel.
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Redactado por
sanitas.es bajo la supervisión médica del Dr. Ignacio Orive
Actualizado por
tuotromedico.com. Octubre 2007.