Gonococia

    
La gonococia, más conocida por el término de gonorrea, es una de las enfermedades de transmisión sexual más frecuentes y está causada por la bacteria Nesseira gonorrhoeae, de la familia de los gonococos. Las posibilidades de que una mujer transmita la infección a su pareja masculina es de un 20%, mientras que si es el hombre el que tiene la infección las posibilidades se incrementan hasta un 70%. Esto último es válido también para las parejas de homosexuales, especialmente si se trata de varones; de hecho en este último caso la gonorrea es especialmente frecuente.

Síntomas de la gonococia

En términos generales la promiscuidad, o dicho de otro modo, las prácticas sexuales de riesgo sin la protección de un preservativo constituye el principal factor de riesgo de contraer la gonococia.

Gonococia

Los primeros síntomas de la gonorrea aparecen antes de dos semanas desde el momento en que se resulta infectado y se concretan en diferentes cuadros clínicos:

  • Varones: lo más frecuente es que la infección se delate con la aparición antes de diez días de una uretritis, es decir, una inflamación de la uretra que se manifiesta con dolor o escozor al orinar y la emisión de una secreción purulenta. Si no se trata puede complicarse y causar la inflamación del pene o del epidídimo.
  • Mujeres: puede tardar más en detectarse dado que los primeros síntomas se producen en el cuello del útero, con el desarrollo de una cervicitis. Otros síntomas son un aumento anormal del flujo vaginal que adquiere un aspecto purulento, picor y escozor al orinar, dolor pélvico y secreción de pus por la uretra. Si no se trata puede causar una enfermedad pélvica inflamatoria y, consecuencia, la esterilidad de la mujer.
  • Mujeres embarazadas: los síntomas son los mismos que en el caso anterior, pero con el riesgo de que se produzca un aborto espontáneo o un parto prematuro, dependiendo del momento de la gestación en que se adquiera, o que la infección pueda transmitirse al feto durante el parto.
      

Otro aspecto a considerar es que en función del tipo de prácticas sexuales que se realicen la infección por gonococo puede aparecer en localizaciones diferentes al sistema genitourinario: en la faringe con el sexo anal y en el recto con el coito anal. En el primer caso se manifiesta con los síntomas de una faringitis y en el segundo con picor, dolor y supuración en el recto.

En muy pocos casos, apenas el 3%, la gonococia puede extenderse a otras partes del organismo, presentando síntomas añadidos: fiebre, lesiones en la piel e inflamación de las articulaciones. También puede complicarse y causar la aparición de patologías como la hepatitis o una meningitis.

Tratamiento de la gonococia

El tratamiento de la gonococia es siempre con antibióticos, siendo en este caso los de la familia de las cefalosporinas los más efectivos.  La dosificación  puede variar en función de la localización de la infección, pero  cuando se trata del sistema genitourinario se utiliza una única dosis, sea por vía oral o intramuscular.

     

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